La satisfacción del pan casero: «Pan en casa. Del horno al corazón»

Estoy viviendo estos días una de las experiencias en la cocina que más me ha gustado, al menos en mi memoria más reciente. Me he decidido a hacer pan, pero no como ya lo había hecho antes, con amasadora o  Thermomix, sino directamente con mis manos, amasándolo yo, dejándolo subir las horas necesarias, formándolo con toda la paciencia del mundo. Es un trabajo largo y laborioso y se necesita algo de fuerza, pero os aseguro que ha merecido la pena.

Desde que el pasado lunes hice mi primer «poolish» y el martes amasé y di forma a varias barras de pan, cada mañana horneo una barra hecha por mí. Esto me supone una gran satisfacción; es como empezar bien el día, con olor a pan recién hecho en toda la casa y con el pequeño orgullo de haberlo hecho tú.

El pan, como es obvio, no me ha salido perfecto, pero todo se andará, porque tras esta experiencia vendrán otras muchas, estoy segura. Para guiarme he contado con el libro «Pan en casa. Del horno al corazón» de Anna Bellsolá y os aseguro que es una magnífica tutela. Os lo recomiendo encarecidamente si queréis decidiros a elaborar pan, porque con explicaciones sencillas te transmite su gran amor por el amasado, por el pan como cultura y eso hace la tarea más gratificante.

La receta que he elegido ha sido «Pan simple con poolish» y ha sido ésta porque no tenía que preparar antes levadura madre casera, algo que que tardaría varios días. Para el poolish (mezcla de agua, harina y poca levadura que se hace horas antes y aumenta la fuerza de la masa) se necesita menos tiempo y eso me permite prepararlo de un día para otro.

Os dejo la referencia del libro: «Pan en casa. Del horno al corazón», Anna Bellsolá, editado por Oceano Ambar; y una foto del pan.

Mi próximo reto va a ser elaborar levadura madre sólida y líquida para poder acometer otras recetas de Anna Bellsolá.

Decidios a ser panaderos por unas horas, no os arrepentiréis.

Cocina Pasión

lomo con chutney

Lomo de cerdo ibérico a la sal con chutney de mango

El lomo de cerdo ibérico a la sal es una de esas recetas que resulta muy bien con un mínimo esfuerzo y te vale para una ocasión especial. Es cierto que el lomo ibérico tiene muchas preparaciones, también muy sabrosas, pero para mí esta es la mejor ya que potencia todo el sabor del cerdo ibérico y si sobra es ideal como carne fiambre.

Esta receta la hago muy a menudo durante el verano, sobre todo cuando estamos de vacaciones, ya que permite prepararla con antelación y tomarla fría al llegar de la playa o de una excursión.

Puede hacerse también con lomo de cerdo normal y resulta igualmente bueno, aunque para una comida en la que quieres quedar realmente bien nada como el ibérico.

La preparación se presta a variedad de salsas, incluso a ponerlo sólo con unas patatas fritas. Yo he elegido la que más me gusta para este lomo, el chutney de mango. Para ello sigo la receta del blog de PepeKitchen, es la que más me gusta de las varias que he elaborado y además haciéndola con la Thermomix se ahorra mucho tiempo.

Ingredientes para el lomo a la sal (para 6 personas)

I k. de lomo ibérico en una sola pieza

2 k. de sal gorda

Un manojo de hierbas aromáticas frescas (yo le pongo romillo, romero y salvia)

  1. Precalentar el horno a 200ºC.
  2. Poner una cama de sal en una fuente de horno. Sobre éstas acostar algunas hierbas aromáticas y encima colocar el lomo. Cubrir por encima con el resto de las hierbas y añadir el resto de la sal hasta que quede completamente cubierto. Salpicar con algo de agua por encima para ayudar a  cerrar bien el sarcófago de sal
  3. Introducir el lomo en el horno y dejarlo entre 45 y 50 minutos. Sabremos que está hecho porque se abrirá la sal. No dejarlo más tiempo para evitar que quede seco, ya que debe quedar algo sonrosado.
  4. Sacarlo inmediatamente de la sal, limpiarlo y ponerlo sobre una fuente, Se puede servir templado o frío.

Chutney de mango

Ingredientes

120 gr. cebolla

 2 dientes de ajo pelados

75 gr jengibre fresco pelado

 2 chiles frescos o una cayena,

300 gr, tomates muy maduros,

Un mango grande,

 200 gr. pulpa de calabaza

 200 cc. Vinagre de manzana

60 gr. pasas sin semillas

 15 gr. sal marina

200 gr. azúcar moreno

 4 clavos

5 vainas de cardamomo

Una cucharadita de canela molida.

 Yo utilizo la Thermomix para esta preparación pero igualmente puede hacerse en una cazuela como si fuera una mermelada y removiéndolo para que no se pegue.

  1. Pon en el vaso de la Thermomix en trozos la  cebolla, los ajos, el jengibre, los chiles y los tomates y lo  trituramos todo junto 10 segundos a velocidad 4.
  2. Añade la pulpa de mango y la de calabaza, cortada en trozos y pícalo dos segundos a velocidad 4. Añade el resto de ingredientes y cuece a fuego medio unos 55 minutos, velocidad  a 100º, velocidad 1.
  3. Una vez que termine el tiempo programado compruebe que la textura quede como de mermelada, si no es así programa algún minuto más.
  4. Déjala enfriar. Puedes utilizarla hoy mismo o meterla en botes de cristal esterilizados para conservarla. Con esta receta obtendrás bastante salsa y probablemente te sobre para otra ocasión, ya que acompaña muy bien a cualquier plato de carne.
Bacalao

Comida de domingo: Bacalao dorado

Cada domingo o día de fiesta intento hacer un plato especial, distinto al menú de los días de diario, y que nos guste a todos. Me divierte pensar el plato que voy a hacer, comprar los ingredientes, investigar, incluso, cuando tengo varias recetas de un mismo guiso o preparación hasta que doy con la que más me gusta o cojo algo de cada una de ellas y elaboro la mía propia.

Este pasado domingo el plato que puse a la mesa fue “bacalao dorado”, una receta que yo probé en Portugal y que me traje de allí para mi recetario particular. Esta receta es un acierto seguro y muy sencilla de preparar, sólo hay que recordar poner el bacalao en remojo uno día o dos antes, dependiendo de cómo sean las tajadas, y darle el punto justo al huevo. Para esto último hay que pecar de prudente a la hora de regular el fuego, ya que el secreto es darle ese punto entre meloso y cremoso, es decir que el huevo no llegue a cuajarse pero que esté hecho.

Probadlo, será una comida al gusto de todos los miembros de la familia, algo más que difícil. Ya me contaréis…

Ingredientes (para 4 personas)

½ kilo de bacalao desalado

2 cebollas

4 patatas medianas

6 huevos

Aceitunas negras

Aceite

Sal

Pimienta negra

  1. Escurrir el bacalao y secarlo con papel de cocina antes de desmenuzarlo.
  2. Cortar las patatas para hacer patatas paja y freírlas en aceite. Sacarlas y reservarlas.
  3. Quitar algo de aceite y  sofreír el bacalao hasta que tome algo de color.
  4. Sacarlo y en ese mismo aceite añadir la cebolla cortada muy fina.
  5. Cuando la cebolla esté pochada añadir el bacalao, las cebollas y las patatas y los huevos apenas batidos.
  6. Salpimentar pero con cuidado porque casi siempre el bacalao esconde alguna punta de sal que puede arruinar el plato.
  7. Dar vueltas con el fuego bajo ya que debe quedar meloso. Si el huevo se cuaja demasiado quedaría muy seco y su textura debe ser jugosa.

Para servir añadir por encima algunas aceitunas negras si os gustan.

Pasta

Espaguetis con calabacín

Al menos una vez a la semana preparo pasta para comer. Es un pacto que tengo con mis hijas: ellas comen de todo pero, como normalmente les hago probar alimentos que la inmensa mayoría de los niños no comen (e incluso muchos adultos), cumplo con sus deseos  y una o dos veces cada semana cocino un buen plato de pasta.

La pasta es una buena excusa para que los niños coman todo tipo de verduras y pescados. Yo pocas veces cocino los típicos espaguetis con tomate, normalmente cambio las recetas y unas veces les pongo verduras, otras peces, moluscos, cefalópodos y hasta jabalí, como hacen en Toscana.

La cocina italiana es una de mis favoritas desde que estuve en Italia y descubrí su variedad, su riqueza, el abanico de verduras de todo tipo y el cuidado que siguen poniendo en conservar sus recetas tradicionales. Por eso me traje unos cuantos libros de cocina. De uno de ellos, concretamente de “La cuchara de Plata”, he sacado la  receta que he elaborado hoy.

Espero que os guste y si tenéis ocasión la probéis con los niños de vuestra familia.

Ingredientes (para 4 personas)

350 gr. de espaguetis

Una cebolla

Un diente de ajo

Unas hojas de salvia fresca

Una ramita de apio

400 gr.de tomates en daditos

200 gr. de mozzarella

350 gr. de calabacines en rodajas finas

Aceite de oliva

Sal y pimienta

  1. Calentar el aceite, incorporar el diente de ajo, la cebolla entera, las hojas de salvia y la rama de apio. Rehogar durante cinco minutos sin que se arrebate.
  2. Incorporar los tomates, dar unas vueltas y añadir  los calabacines. Agregar sal y pimienta al gusto y dejar cocer todo entre 15 y 20 minutos.
  3. Mientras, cocer la pasta que puede ser seca o fresca.
  4. Cuando la salsa haya terminado, retirar la cebolla y el apio e incorporar la pasta, dar una vueltas para que se mezclen los sabores. Retirar del fuego, añadir el queso en dados y rectificar de sal.
  5. Servir inmediatamente. Poner en la mesa el molinillo de pimienta negra y un poco de queso parmesano por si alguien quiere intensificar el sabor.

Un plato completo en 20 minutos. ¿Quién da más?

“MasterChef” o el desencanto de la cocina

Anoche vi “MasterChef” en La 1, el estreno español que viene precedido de un gran éxito en países de toda Europa. No soy muy amiga de estos programas tipo “reality” o de aprendizaje, competición, desafío, pero como tenía la cocina como motivo principal, me decidí a darle un voto de confianza.

La realidad no es que me decepcionara sino que yo, por “cocinar” entiendo otra cosa. Para mí disponerme a preparar un plato es un momento de disfrute, necesita sosiego, paciencia, reflexión, elección de ingredientes. La antítesis de MasterChef.

Por ello me pareció que el programa es el polo opuesto de lo que hacemos en los blogs de cocina, donde aprendemos de todos, los leemos por placer, elegimos qué plato de los últimos días nos ha gustado tras trasegar por nuestros favoritos; para luego, buscar los mejores ingredientes, cocinarlos y degustarlos.  Todos le ponemos pasión, pero falta el disfrute. En “MasterChef” cocinar se convierte en una carrera contrarreloj, una tortura para los concursantes y para el propio espectador, al menos para mí.

Por otra parte, los jurados eran todos como Risto Mejide, podría hacer alguno de “poli bueno” para dar algo de aliento a los aspirantes.

Y para colmo, en la primera prueba eliminatoria ponen un rodaballo como protagonista. ¿No había algo más difícil?

sopa

Sopa de espárragos trigueros

La sopa que he preparado hoy es una variante de la tradicional sopa de ajo que, como ya os dije en un post anterior, es una de las primeras sopas que aprendí a hacer de mi madre y mi abuela.

La sopa de espárragos trigueros es una receta familiar y la verdad es que no la he comido parecida en ningún otro sitio.

Lo más atractivo de esta sopa no es meterte en la cocina y prepararla sino salir al campo a coger los espárragos trigueros.  Descubrir las esparragueras escondidas entre las zarzas, encontrar los frutos y traerte a casa un buen manojo es divertido y a la vez una excusa estupenda para pasar una mañana de campo.

Y digo esto porque la receta no sale igual con los espárragos cultivados que se encuentran en cualquier tienda. No tiene el mismo gusto sin ese ligero amargor del espárrago triguero.

Sabed que aún estáis a tiempo de salir al campo y traeros algunos espárragos que, con lo que ha llovido, seguro que salen por doquier. ¡No os arrepentiréis!

Ingredientes (para 4 personas)

Un manojo de espárragos trigueros

100 gramos de pan del día anterior

4 dientes de ajo

Agua o caldo de ave

Sal

Aceite de oliva

4 huevos

  1. Limpiar y cortar en trocitos pequeños la parte tierna de los espárragos. Tienen que quedar como unos 100 gr.
  2. Cortar el pan, preferiblemente de hogaza, en rebanadas finas.
  3. Cubrir el fondo de una sartén con aceite y cuando esté tibio añadir los dientes de ajo partidos. Una vez dorados sacarlos y ponerlos en el mortero.
  4. En el mismo aceite echar los espárragos y sofreírlos. Cuando estén ligeramente fritos añadir el pan y darle vueltas hasta que esté dorado.
  5. Mientras tanto hacer un majado con los ajos fritos y un poco de sal.
  6. Una vez fritos el pan y los espárragos añadir caldo de ave o agua hasta cubrirlo todo y algo más ya que el pan absorbe bastante líquido.
  7. Añadir el majado del mortero y dejarlo cocer 20 minutos a fuego lento.
  8. Cuando casi esté, rectificar de sal y añadir los huevos batidos de manera que se cuajen tan sólo con el calor residual.
  9. Servirlo enseguida.

Como veís, una sopa sencilla pero que os sorprenderá por su sabor.