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Pan de miel

Pan de miel de la Alcarria

Aprovechemos estos días en los que todavía refresca y nos apetece un buen bizcocho para acometer la elaboración de este pan de miel húmedo y fragante que hoy os traigo.

Este pan es en realidad muy semejante al “pain d’epice” (pan de especias) que hacen en Francia y que se toma bien untado de mantequilla y con un buen tazón de café o té.

Su aroma especiado lo hacen deseable cuando todavía está en el horno y sus efluvios permanecen horas después de haberlo terminado.

Este pan que yo, como no podía ser de otra manera, he elaborado con “miel de la Alcarria”, es una buena idea para desayunar el domingo cuando todos tenemos tiempo de sentarnos juntos en la mesa y disfrutar de un día de asueto y de la compañía mutua.

¡No lo dejéis y manos a la obra!

Miel y centeno

Pan de miel de la Alcarría.PC

Ingredientes:

  • 300 grs. de miel templada (yo he puesto de la Alcarria)
  • 150 grs. de azúcar moreno preferiblemente
  • 50 ml de agua hirviendo
  • 300 gr. de harina de centeno
  • 50 grs. de almendras molidas
  • La ralladura de la piel una naranja
  • 1 pellizco de sal
  • Un sobre de levadura para bizcochos (no de panadero)
  • 2 cucharadas soperas de ron añejo o ron miel
  • 1 cucharada sopera de anises molidos
  • 1 cucharadita de canela
  • Un pellizco de nuez moscada rallada

1. Lo primero es calentar el horno a 190ºC. Engrasamos un molde alargado de bizcocho y lo dejamos en espera.

2. Tamizamos la harina con la sal y la levadura y la dejamos reservada.

3. Batimos la miel derretida con el agua hirviendo y el azúcar hasta que se deshaga completamente (yo lo hice todo en la thermomix).

4. Vamos añadiendo la mezcla de la harina, poco a poco, sin dejar de batir para que quede bien amalgamado (Thermomix, 2 minutos, velocidad 4).

5. Añadimos el resto de los ingredientes sin dejar de batir.

6. Una vez queda todo bien incorporado, lo volcamos en el molde y alisamos la superficie.

7. Cocemos durante una hora y media en el horno. Esta masa es muy húmeda y necesita mucho tiempo de cocción, siempre con la puerta cerrada.

8. Sabemos que está hecho, porque la masa se encogerá y separará de los bordes del molde.

9. Entonces lo sacamos del horno, lo dejamos reposar 5 minutos y lo sacamos del molde.

 10. Una vez frío, está mejor si lo envolvemos en papel y lo dejamos reposar 48 horas, antes de degustarlo. En mi casa no fue posible ¿Y en la vuestra?

Cocina Pasión

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Borraja con crema ligera de patata. CP

Borraja con crema ligera de patata

Tanto como rescatar la tradición de los platos que preparan mi madre o mi abuela, me gusta indagar platos nuevos, degustar productos que nunca he probado o renovar clásicos.

De esto se trata en la receta que traigo hoy. La borraja es una planta aromática cuyas hojas se utilizan para aromatizar ensaladas, para añadir en los caldos y los tallos como verdura. En  España se consume sobre todo en Aragón, La Rioja y Navarra, donde es un plato muy tradicional.

Yo no la había probado hasta hace unos pocos años porque en pleno centro de la Península se come poca borraja, la verdad; no es un producto que esté cada día en los mercados. Sin embargo, mi afán por cocinar y probar todo lo que se pueda llevar al plato me llevó a buscarla. La borraja en sí tiene poco atractivo a la vista, pero como verdura es sabrosa,  ligera y se presta a múltiples combinaciones.

 Hoy en día ya no tengo problemas porque es fácil encontrarla, incluso ya limpia, en las grandes superficies. Hay muchas formas tradicionales de prepararla, con almendras, guisadas, con almejas, pero yo la suelo hacer tomando como referencia una receta de canal cocina, que con ingredientes tradicionales, borrajas, patatas, aceite y panceta, consigue renovar un producto sencillo y clásico.

He introducido algunas variantes; por ejemplo, me gusta más el sabor del bacon ahumado que el de la panceta y aromatizo el puré con nuez moscada y pimienta blanca, pero el grueso de la receta sigue tal cual.

Si no habéis probado la borraja, hacedlo, sobre todo si os gusta la verdura como a mí.

Ingredientes (para 4 personas)

 ½ kilo de borraja ya limpia y preparada

3 patatas

5 lochas de bacon ahumado (o panceta)

250 ml de leche

 1 cucharada de mantequilla

Nuez moscada

Pimienta blanca

Aceite de oliva

Sal

  1. Pelamos y troceamos las patatas. Las ponemos a cocer en agua hirviendo con sal unos 15 minutos.
  2. Ponemos otra cazuela de agua a hervir con sal y cuando esté en ebullición, añadimos las borrajas. Cocemos 15 minutos.
  3. Cuando la patata esté hecha, escurrimos el agua y la trituramos con la leche, la mantequilla, sal, pimienta blanca y nuez moscada, ambas recién molidas. Debe quedar como un puré ligero por lo que os recomiendo que añadáis la leche poco a poco hasta encontrar la textura deseada.
  4. Ponemos una sartén al fuego donde freímos el bacón cortado en pequeñas tiras. Debemos dejarlo tostadito y crujiente.
  5. Cuando lo tememos todo montamos en plato. Ponemos primero un montón de borraja bien escurrida, encima puré de patata y terminamos con el bacon ahumado. Regamos con un poco de aceite de oliva y listo.

Más sencillo y fácil, imposible.

Cocina Pasión

Croquetas mar y tierra. CP.

Croquetas mar y tierra

Las croquetas son uno de esos bocados que a todo el mundo gustan. Sin embargo, qué difícil es encontrar unas que sean verdaderamente buenas. Recuerdo con dificultad haber comido alguna croqueta de calidad a lo largo de los años, de esas melosas cuyo interior se deshace al morder la corteza crujiente. Bajo el atrevido nombre de croqueta se perpetran verdaderos sacrilegios, en innumerables casos porque son prefabricadas y, en otros, porque, siendo caseras, están tan cargadas de harina que pierden toda esa untuosidad que las hace especiales.

Recuerdo ir invitada a casas de amigos cuando era pequeña y tener que comerme una croqueta-torpedo (lo digo no sólo por la carga de harina sino también por el tamaño) que no sabía cómo masticar (aquello se te hacía una bola intragable).

Los problemas que tienen algunas de las croquetas que comemos aquí o allá son variados: en muchos casos no se fríe bien la harina, lo que hace que la croqueta sepa a harina cruda; en otros, se piensa que la masa debe alcanzar la textura añadiendo harina y no es así, sino con la proporción justa de harina y leche, cociendo bien esa crema y sin dejar de remover. También sería necesario señalar que es más fácil hacer una buena croqueta si se las has visto hacer a alguien (que, por supuesto, las haga bien), algo que también está difícil.

Yo he tenido el privilegio de comer  buenas croquetas en casa porque mi madre las hace excelsas y fue ella quién me enseñó. Quizá fuera la primera receta que  mi madre me puso a hacer con ella paso a paso y fue la que me aleccionó para que la harina se tostase bien; para conseguir el punto justo; y para saber cuándo la masa está al punto.

Las que vamos a hacer hoy son las que mi madre suele hacer en casa y el caso es que nunca las he visto ni comido en otro sitio. Yo las he bautizado como “croquetas mar y tierra” (suena tan moderno) pero en realidad son de merluza o pescadilla y jamón serrano. La mezcla sorprende, pero las croquetas quedan deliciosas. Ya me contaréis.

Croquetas mar y tierra, detalle. CP.

Croquetas mar y tierra, detalle. CP.

 Ingredientes (para una buena fuente de croquetas)

120 gr de restos de merluza o pescadilla sin espinas cocida

120 gr de jamón serrano

½ cebolla

100 gr de harina

1 litro de leche

Aceite de oliva

Sal

 Pimienta blanca

Nuez Moscada

Pan rallado

Tres huevos

  1. Desmenuzamos la merluza y cortamos el jamón en taquitos pequeños.
  2. Ponemos aceite en una sartén amplia y añadimos la cebolla bien picada. El aceite debe cubrir el fondo de la sartén, no pongáis demasiada ni tampoco escatiméis ya que si no hay suficiente aceite la harina se hará grumos. Dejamos pochar la cebolla a fuego lento.
  3. Mientras hacemos esto, ponemos en un cazo la leche al fuego para que se caliente.
  4. Cuando la cebolla está transparente ponemos la harina y dejamos que se tueste sin dejar de dar vueltas. Esto es muy importante porque si no la tostamos, la harina sabrá a cruda y estropeará las croquetas. En esto tardaremos unos tres o cuatro minutos.
  5. Es el momento de añadir la leche, para ello retiramos la sartén del fuego, ya que ayudará a que no  se formen grumos. No ponemos toda la leche de golpe, sino que añadimos primero la  mitad, volvemos a poner en el fuego y sin dejar de dar vueltas, esperamos que la crema vaya ligando.
  6. Poco a poco vamos añadiendo más leche hasta que veamos que tiene la textura deseada. La cantidad de leche no es la puedo dar exacta ya que eso depende de muchos factores. Conseguiremos la textura cremosa sin dejar de dar vueltas en unos 15 minutos. Cuando creamos que casi está, añadimos los picadillos de jamón y merluza, la sal, la pimienta y la nuez moscada, ambas recién molidas. A mí me gusta  que la nuez moscada se note un levemente en el sabor de la croqueta. Debemos ir probando hasta conseguir el gusto deseado.
  7. Sabemos que están hechas cuando al dar vueltas parece que la crema se despega de la sartén, ese es el punto en el que las debemos retirar.
  8. Las ponemos en una fuente extendida y las dejamos enfriar. Es mejor hacer esta crema de un día para otro para que coja la consistencia deseada y poder formarlas con más comodidad.
  9. Ahora no nos queda más que ir cortando cuadraditos de masa, pasarlas por huevo batido y pan rallado, dándoles la forma, y freírlas en aceite bien caliente.
  10. Para que la fritura quede bien debemos recordar que el aceite esté muy caliente porque si al ir echando las croquetas se va enfriando, éstas podrían abrirse.

Ya sólo queda comerlas, pero ¡cuidado, que queman!

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