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Berenjena aliñada tipo Almagro. CP

Berenjena aliñada al estilo de Almagro

No os voy a engañar: esta receta ni es de mi madre ni es tradicional en mi familia, ni nada que se le parezca. Es verdad que vivo y soy de Castilla-La Mancha y esta receta es muy manchega; pero soy de Talavera, zona que está más cercana a Extremadura que a La Mancha. Por otro lado, mi madre es madrileña, así que lo que me ha enseñado a hacer, pero de verdad, son unos buenos callos o unas sopas de ajo, pero de berenjenas y migas, nada de nada.

No obstante, como las berenjenas aliñadas me encantan y mi pasión por los fogones me hace buscar, rebuscar e interrogar sobre técnicas e ingredientes, he ido probando varias berenjenas y recetas, cogiendo ideas de aquí y de allá y he llegado a ésta que hoy traigo al blog. Creo que es la que más me gusta: sabrosa, pero no excesivamente fuerte, con un punto de comino y pimentón de la Vera, y con los pimientos macerados con el aliño que le da un punto especial.

Lo primero que tenemos que hacer es lograr unas berenjenas de la variedad “Dealmagro”, cosa que es difícil si no vives en la zona manchega. Yo, afortunadamente, sí las puedo encontrar aquí en los meses de septiembre y octubre.  Es en este tiempo cuando se recogen y aliñan estas hortalizas para poder degustarlas a lo largo del año.

Sé que hay muy buenas variedades envasadas pero mi filosofía es: “Siempre que lo puedas hacer, hazlo” y así lo he hecho. Espero que os guste.

Berenjena aliñada . CP

Berenjena aliñada. CP

3/4 de kilo de berenjenas pequeñas (variedad Dealmagro)

10 dientes de ajo.

3 pimientos rojos para asar.

1 cucharada y media de cominos

1 cucharada de pimentón de la Vera

Sal

Pimienta negra

250 cl de vinagre de vino blanco

  1. Esta receta tenemos que empezar a hacerla un día antes. Lo primero es asar los pimientos rojos. Para ello, los lavamos bien, los untamos con aceite de oliva y los ponemos en el horno a unos 180ºC. Los vigilamos y les vamos dando la vuelta hasta que estén tiernos (alrededor de 1 hora y media). Cuando estén, los dejamos enfriar.
  2. Una vez fríos, los pelamos y cortamos en tiras y los dejamos con el jugo que han soltado. Hacemos un majado con los ajos machacados, una cucharada de cominos y lo mezclamos con 50 cl de vinagre y un chorro de aceite. Mezclamos este majado con los pimientos y su jugo y salpimentamos. Los tapamos y los dejamos macerar toda la noche.
  3. Al día siguiente, limpiamos las berenjenas, les recortamos los rabos y un poquito las hojas, y las echamos en agua hirviendo cubriéndolas con un plato para que queden completamente sumergidas. Tienen que hervir en torno a 20 minutos aunque dependerá del tamaño de las berenjenas. Deben quedar tiernas pero no blandas.
  4. Una vez cocidas, las ponemos a escurrir pero conservamos el caldo de cocción. Cuando estén frías, vamos haciendo una incisión a lo largo sin llegar al tallo y dentro insertamos una tira de pimiento y lo fijamos con un palillo. En mi tierra utilizan un palo de hinojo pero no son fáciles de encontrar, así que con un palillo es suficiente.
  5. Las vamos poniendo en un bote de cristal o una orza de barro. Las cubrimos con una mezcla hecha con dos tercios de agua de cocer las berenjenas, un tercio de agua, el majado que nos ha sobrado de los pimientos, una cucharada de pimentón, media cucharada más de cominos machacados, el resto del vinagre, sal y pimienta negra recién molida. Debemos probar para ver si está a nuestro gusto, aunque es mejor darles el punto tras dejarlas reposar 12 horas.
  6. Se conservan varias semanas en un lugar fresco o en el frigorífico y son un estupendo aperitivo y sobre todo, casero, que es lo que nosotros valoramos por encima de todo.

Cocina Pasión

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Potaje de cuaresma. CP

Potaje de cuaresma

La cuaresma nos da a l@s cocinillas una magnífica excusa para regodearnos en esos guisos de bacalao, en esos potajes sustanciosos, en los dulces cuaresmales. El miércoles de ceniza abre la veda para poner en marcha todo un rito, una tradición gastronómica riquísima que empieza en el potaje y acaba en las torrijas de Semana Santa, entre uno y otras todo un abanico de platos para probar.

En mi tierra, Castilla-La Mancha, este periodo del calendario cristiano es especialmente rico en recetas, parece que con el sol que empieza a lucir y con la primavera nos ponemos todos a freír rosquillas, florones, pelluelas, torrijas,… y ¡hala!, a cocinar y a comer que la cuaresma es otra buena excusa.

Por eso, no podía dejar pasar la ocasión de traer al blog algunos de los platos típicos de mi casa y mi tierra que, aunque de sobra conocidos, no dejan de será suculentos y me consta que hay quien todavía no los conoce o por lo menos no los pone en práctica. Además, cada casa, cada madres, cada tierra tienes unos toques personales que hacen de cada receta algo único.

La receta que os relato es la  que hace mi madre, la que hacía mi abuela, que para mí es la mejor que he probado. Cuando era pequeña lo odiaba, pero en cuanto crecí y me marche de casa, los viernes de abstinencia llamaba a mi madre para que me guardara un plato y me lo comía por la noche cuando llegaba a mi casa desde Madrid por muy tarde que fuese.

¡No esperemos más! El próximo viernes, potaje.

Ingredientes (para 6 personas)

300 gr de garbanzos castellanos

250 gr de espinacas ya limpias

150 gr de bacalao salado en un trozo

Tres dientes de ajo

Dos rebanadas de pan

Perejil

Una cebolla gorda

Dos hojas de laurel

Una cc de pimentón dulce

Aceite de oliva

Sal

Dos huevos cocidos

  1. Un día antes de elaborar el potaje poner a desalar el trozo de bacalao. Cambiamos el agua varias veces.
  2. La noche antes dejamos los garbanzos a remojo en agua templada con un puñado de sal.
  3. A la mañana siguiente ponemos los garbanzos a cocer cubiertos con agua (sólo cubiertos, es mejor tener que añadir luego algo de agua a que se nos quede demasiado aguado), dos hojas de laurel y el bacalao y un poquito de sal (hay que tener en cuenta que el bacalao puede conservar algo de sal) a fuego lento hasta que a las legumbres les quede una media hora para estar en su punto. En este momento echaremos el sofrito que os cuento a continuación y que habremos ido haciendo un rato antes.
  4. Ponemos un fondo de aceite donde vamos a freír las dos rebanadas de pan. Cuando estén tostaditas las sacamos y reservamos. A continuación echamos las cebollas cortadas menudas y los ajos, así como el puñado de perejil. Dejamos que se vaya haciendo a fuego bajo para que se poche bien. Tras ello, ponemos una cucharadita de pimentón dulce, rehogamos unos segundos y trituramos todo este sofrito junto con las rebanadas de pan y las dos yemas de los huevos cocidos y un poquito de caldo de los garbanzos.
  5. Añadimos todo este majado al potaje y seguimos cociendo a fuego lento. Mientras, nosotros rehogamos brevemente las espinacas lavadas y cortadas y también las sumamos a la olla. Probamos de sal.
  6. Cocemos una media hora y comprobamos que los garbanzos estén en su punto antes de quitarlos, si están aún algo tiesos los dejamos un poco más.
  7. Servimos con las claras de los huevos cocidos espolvoreadas por encima.

Este plato se agradece mucho cuando llegas a casa y necesitas comer algo casero. Probadlo, para mí es el guiso preferido de garbanzos.

Cocina Pasión

Platos para Navidad. CP

Menús de navidad “con pasión”

Aunque mi  blog es aún muy joven, buceando en sus entradas he visto que ya hay una pequeña colección de recetas y que, sin salir de él, podemos confeccionar un menú completo, original y festivo para uno de estos días de celebración. Muchas veces, y lo digo por experiencia, nos complicamos la vida buscando entre cientos de recetas sin saber cuál elegir, pero es más sencillo de lo que parece: con unos pocos ingredientes de calidad, poniéndole paciencia y amor por lo que hacemos podemos elaborar una cena de lujo y bastante asequible.

Es también muy propio de estos días buscar mariscos, foies, patés y en muchos casos “las manos” son mucho más valiosas que una langosta. No nos arredraremos que, por muy caro que esté el mercado, nosotros podemos salir airosos sin dejarnos la cartera y sin hacer horas de cola en las pescaderías.

Sé que en mi anterior post os dije que es osado dar recetas para estos días porque cada familia es un mundo pero, por si hay alguien aún muy perdido sobre qué preparar para próximas celebraciones, os sugiero algunos primeros y segundos platos.

Primeros platos:

Sopa de pescado de Bergen: un primero sustancioso y sabroso, que además podemos hacer con un buen caldo de pescado y algunas gambas. Entraremos en calor si la noche de Navidad se presenta muy fría.

Milhojas de bacalao: Es un entrante que se puede dejar casi preparado con antelación y montar en el último momento. Con ingredientes muy básicos conseguiremos sorprender a nuestros comensales.

Ensalada de picantones en escabeche con frutas: Esta ensalada combina la acidez del vinagre con el dulzor de las frutas. Resulta además muy refrescante en estos días en los que se abusa de los platos pesados y contundentes.

Segundos platos:

Lomo de cerdo ibérico a la sal con chutney de mango: Un clásico del blog, una de las recetas más vista quizá porque es un receta fácil y que tiene la virtud de gustar a todo el mundo, sin excepción de edades.

Corvina al horno sobre tomates: Para mí un pescado sabroso es siempre garantía de acierto. La corvina, aún en estas fechas, es un pescado asequible. Los tomates dan al plato jugosidad y sabor. No dudéis en elegirlo para uno de estos días.

Merluza con pisto de coliflor: Este es un plato que a mí personalmente me encanta porque mezcla un pescado de sabor delicado como la merluza con una preparación tan tradicional y humilde pero tan sabrosa como el pisto.

Es una sorpresa y una satisfacción comprobar que con las recetas que he ido subiendo al blog en estos pocos meses ya puedo confeccionar unos menús navideños. Gracias a todos.

Cocina Pasión

Merluza a la plancha con pisto

Merluza con pisto de coliflor

En mi casa somos más de pescado que de carne. Por eso, siempre intento encontrar y probar nuevas recetas con distintos productos del mar. Por regla general me gusta el pescado con muy pocos adornos: un buen producto y una cocción corta creo que son las claves para presentar un buen plato.

También reconozco que los platos de pescado son los que más satisfacciones me suelen dar. Creo que se debe a que hay más comensales carnívoros, por eso cuando presento una receta de pescado a un “no convertido” (al pescado, me refiero) y luego éste se relame y rebaña el plato, me siento especialmente satisfecha.

La merluza que vamos a preparar lleva como acompañamiento un pisto, ahondando en los post anteriores en los que hemos hablado de preparaciones parecidas de otros países mediterráneos, como la caponata siciliana y el ratatouille. He preferido hacer un pisto distinto, acompañado de coliflor, y tengo que deciros que a mis hijas, que no son muy amigas de esta col, les encantó y dejaron el plato  limpio.

Probad la receta, incluso para niños, a lo mejor os sorprenden y se comen el pescado y la coliflor. ¡Suerte!

 Ingredientes (4 personas)

4 lomos de merluza limpios

1 cebolla

1 pimiento rojo

1 pimiento verde

2 tomates

Dos dientes de ajo

Pimentón dulce

Media coliflor

Vinagre de Jerez

Aceite de oliva

Sal

  1. Cocer la coliflor en agua salada durante 15 minutos, debe quedar al dente para que no se deshaga al hacer el pisto. Cuando esté la sacamos y la dejamos escurrir.
  2. Mientras, picamos menuda la cebolla, los pimientos y los dos tomates. Ponemos aceite en la sartén y elaboramos un  pisto friendo primero la cebolla, cuando está tierna, los dos pimientos y por último, los tomates.
  3. Cuando el pisto de verduras está casi hecho, añadimos la coliflor cortada en ramilletes y dejamos que se haga unos 10 minutos, para que se mezcle con los sabores de las verduras. Salamos el conjunto y lo dejamos al fuego lento.
  4. Cuando lo tenemos todo, preparamos la merluza. La salamos y la ponemos sobre la plancha.
  5. Al  mismo tiempo, en otra sartén, freímos los dientes de ajo cortados en láminas. Cuando están tostados, retiramos la sartén del fuego, añadimos una cucharadita de pimentón, removemos y añadimos unas gotas de vinagre.
  6. Servimos la merluza acompañada del pisto, y salseamos el pescado con la fritada de ajos y pimentón.

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Empanada de bacalao con pasas II

Aquí llego con la segunda parte de la receta de empanada de bacalao con pasas. Esta última entrega se centra en la elaboración de la masa y nos vale para hacer cualquier empanada que lleve masa de trigo, porque también hay recetas con harina de maíz. Esta variación tengo previsto experimentarla próximamente y, si sale bien, os la cuento.

La masa la vamos a hacer con la thermomix, adaptando la receta de la masa de empanada gallega. Una vez que tenemos esta masa, podemos optar por cualquier relleno que nos guste simplemente haciendo el refrito, que ya elaboramos en la entrega anterior, y terminando con la incorporación de atún, boquerones, carne, berberechos…, o cualquier cosa que se nos ocurra.

Empanada de bacalao. CP

Empanada de bacalao. CP

empanada preparada para comer. CP

empanada de bacalao con pasas. CP

             Ingredientes (para la masa):

                ½ kilo de harina de fuerza.

                80 grs. de aceite de oliva (del refrito  si os ha sobrado).

                180 grs de agua.

                1cc. de sal.

                1cc. pimentón dulce de la Vera.

                10 grs. de levadura de panadería.

–          Para la masa, lo primero es tener pesados todos los ingredientes.

–          Añadimos a la thermomix, el aceite, el agua y la levadura y lo calentamos 5 minutos a 37º,  velocidad 2. Debemos comprobar que la levadura ha quedado bien disuelta.

–          Ponemos 450 grs. de harina, la sal y el pimentón y lo mezclamos todo durante 1 minuto, velocidad 6, sin temperatura. No ponemos toda con el fin de ir dándole el punto a la masa, es decir, si se pega a las manos ponemos más harina, si vemos que está muy seca añadimos algo más de agua.

–          Seguidamente lo amasamos en velocidad espiga,  primero durante 4 minutos, entonces comprobamos cómo está a la masa, y añadimos agua o harina si procede. Amasamos entre 2 y 3 minutos más y comprobamos que quede elástica y manejable. Dejamos reposar en un bol cubierto con un paño húmedo en un lugar cálido durante media hora.

–          Cuando haya pasado el tiempo, ponemos la masa en una superficie lisa y la dividimos en dos partes. Estiramos la primera hasta que tenga un grosor de 2 mm. Es conveniente dejarla bien fina porque luego crece algo al hornearla. Cubrimos con ella la bandeja donde vayamos a hacer la empanada.

–          Ponemos el sofrito frío y seguidamente la segunda parte de la masa bien estirada. Es conveniente sellar los bordes con agua templada e ir doblando las dos partes de la masa. Debe quedar bien cerrada para que no se abra durante el horneado.

–          Hacemos un agujero en el centro de la empanada para que salga el vapor y pinchamos toda la superficie de la masa.

–          Pintamos con huevo batido y ponemos en horno fuerte, 200ºC, durante 45 minutos o hasta que esté bien dorada. Momentos antes de sacar la empanada de horno debemos apretar ligeramente la masa con una espátula con el fin de que se empape del relleno.

–          Una vez terminada, se saca y se deja enfriar.

–          Es importante saber que la empanada se puede dejar ya hecha en el frigorífico y meterla al horno horas después o al día siguiente.

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Empecemos por el principio. Sopa de ajo de mi abuela

Como éste es el primer post de mi blog, he pensado que lo mejor es empezar por donde empecé yo, por donde me estrené en esto de la cocina: “la sopa de ajo”.

Muchos de vosotros diréis: !Vaya, la sopa de ajo! Parece sencillo, pero comer una buena sopa de ajo no es fácil. Cuántos de nosotros hemos comido alguna vez una buenísima. Muy pocos. La mayoría de las que se ven por ahí, son agua con trozos de ajo flotando.

Pero en mi casa, mi madre y mi abuela hacían unas sopas de ajo sublimes y yo me empapé de la receta desde pequeña.

El primer plato que me pidieron mis amigos que hiciera cuando iba a visitarles era la sopa de ajo, además es reconfortante en un dìa de frío o tras una buena noche de fiesta.

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Creo que es el principio perfecto para esta aventura.

 

Ingredientes  (4 personas)

Media barra de pan del día anterior

5 dientes de ajo pelados

Un cucharadita de pimentón dulce

Tacos de jamón serrano (opcional)

Agua o caldo de pollo

4 huevos

Sal

Aceite de oliva

 

  1. Ponemos dos dedos de buen aceite de oliva a calentar en una sartén, incorporamos los dientes de ajo cortados en dos y los  doramos con el fuego no muy alto. Una vez dorados, los retiramos y los ponemos en el mortero.
  2. Añadimos en el mismo aceite el pan cortado en rebanadas finas y removemos hasta que estén bien doradas. Rehogamos también los tacos de jamón. Ponemos entonces la cucharadita de pimentón, lo removemos unos segundos sin que se queme, y añadimos el agua o caldo hasta cubrir todo el pan.
  3. Machacamos los ajos y los añadimos a la sopa, junto con la sal. Dejamos cocer media hora añadiendo algo más de líquido si fuera necesario.
  4. Batimos los huevos y, una vez apagado el fuego, incorporamos los huevos y los removemos para que cuajen con el calor de la sopa. Servimos inmediatamente.

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