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Ensalada de patata con aliño de ajo. CP.

Ensalada de patata con aliño de ajo

A lo mejor suena demasiado simple decir que hoy voy a poner una receta de “ensalada de patata”. Es quizá la más básica, la más socorrida, la que más se hace en verano, al menos en mi casa.

Si me he decido por esta receta es porque es el principio,  la esencia de donde partieron el resto de mis ensaladas veraniegas. Esta receta es seguro la primera ensalada que hice en mi vida y en ella aprendí a aliñar y a dar el punto justo de sal, aceite y vinagre.

Lo especial de ésta no son ni los ingredientes, ni la preparación, es quizá el aliño de ajo que hace mi madre y que yo he repetido. Es, además, una alternativa a la ensaladilla rusa  e incluso, a algunos les gusta más. Eso sí, es básico no sólo el ajo morado de Las Pedroñeras, si no, en especial, un buen aceite de oliva virgen extra, en mi caso, de los Montes de Toledo.

Por cierto, ni en esta receta ni en casi ninguna de ensaladas pongo la cantidad concreta de aceite y vinagre ya que depende del gusto de cada uno. Yo siempre llego al punto justo aliñando y probando, aliñando y probando hasta que doy con el punto justo.

Haced una buena fuente porque hay veces que  te pones a comer y no ves el fin.

Ensalada de patata . CP.

Ensalada de patata . CP.

Ingredientes (para 4 personas)

Tres patatas grandes

Un tomate hermoso

100 gr. de judías verdes ya cocidas (opcional)

Una lata de 200 gr de bonito o atún en aceite de oliva

Un diente de ajo gordito

Un pimiento rojo grande asado

Dos huevos cocidos

Aceite de oliva virgen extra

Sal

Vinagre de Jerez

  1. Poner a cocer las patatas con agua y un puñado de sal. Tardarán unos 20 minutos, deben quedar tiernas pero no pasadas.
  2. Cocer los huevos.
  3. Pelar y partir las patatas algo más grandes que para una ensaladilla rusa. Poner en una fuente honda,  y añadir el huevo cocido  y partido, los pimientos rojos en tiras, el tomate picado , las judías verdes (si las ponéis) y el atún.
  4. Entonces, machacamos en el mortero el diente de ajo, incorporamos aceite de oliva.
  5. Aliñamos la ensalada con el majado del mortero, sal y vinagre. Debe quedar bien aliñada, es decir, tiene que notarse un sutil sabor a ajo y a buen aceite de oliva.
  6. Dejad enfriar en la nevera hasta la hora de comer. Es mejor hacerla un par de horas antes para que se tomen los sabores y se enfríe.

Cocina Pasión

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Potaje de cuaresma. CP

Potaje de cuaresma

La cuaresma nos da a l@s cocinillas una magnífica excusa para regodearnos en esos guisos de bacalao, en esos potajes sustanciosos, en los dulces cuaresmales. El miércoles de ceniza abre la veda para poner en marcha todo un rito, una tradición gastronómica riquísima que empieza en el potaje y acaba en las torrijas de Semana Santa, entre uno y otras todo un abanico de platos para probar.

En mi tierra, Castilla-La Mancha, este periodo del calendario cristiano es especialmente rico en recetas, parece que con el sol que empieza a lucir y con la primavera nos ponemos todos a freír rosquillas, florones, pelluelas, torrijas,… y ¡hala!, a cocinar y a comer que la cuaresma es otra buena excusa.

Por eso, no podía dejar pasar la ocasión de traer al blog algunos de los platos típicos de mi casa y mi tierra que, aunque de sobra conocidos, no dejan de será suculentos y me consta que hay quien todavía no los conoce o por lo menos no los pone en práctica. Además, cada casa, cada madres, cada tierra tienes unos toques personales que hacen de cada receta algo único.

La receta que os relato es la  que hace mi madre, la que hacía mi abuela, que para mí es la mejor que he probado. Cuando era pequeña lo odiaba, pero en cuanto crecí y me marche de casa, los viernes de abstinencia llamaba a mi madre para que me guardara un plato y me lo comía por la noche cuando llegaba a mi casa desde Madrid por muy tarde que fuese.

¡No esperemos más! El próximo viernes, potaje.

Ingredientes (para 6 personas)

300 gr de garbanzos castellanos

250 gr de espinacas ya limpias

150 gr de bacalao salado en un trozo

Tres dientes de ajo

Dos rebanadas de pan

Perejil

Una cebolla gorda

Dos hojas de laurel

Una cc de pimentón dulce

Aceite de oliva

Sal

Dos huevos cocidos

  1. Un día antes de elaborar el potaje poner a desalar el trozo de bacalao. Cambiamos el agua varias veces.
  2. La noche antes dejamos los garbanzos a remojo en agua templada con un puñado de sal.
  3. A la mañana siguiente ponemos los garbanzos a cocer cubiertos con agua (sólo cubiertos, es mejor tener que añadir luego algo de agua a que se nos quede demasiado aguado), dos hojas de laurel y el bacalao y un poquito de sal (hay que tener en cuenta que el bacalao puede conservar algo de sal) a fuego lento hasta que a las legumbres les quede una media hora para estar en su punto. En este momento echaremos el sofrito que os cuento a continuación y que habremos ido haciendo un rato antes.
  4. Ponemos un fondo de aceite donde vamos a freír las dos rebanadas de pan. Cuando estén tostaditas las sacamos y reservamos. A continuación echamos las cebollas cortadas menudas y los ajos, así como el puñado de perejil. Dejamos que se vaya haciendo a fuego bajo para que se poche bien. Tras ello, ponemos una cucharadita de pimentón dulce, rehogamos unos segundos y trituramos todo este sofrito junto con las rebanadas de pan y las dos yemas de los huevos cocidos y un poquito de caldo de los garbanzos.
  5. Añadimos todo este majado al potaje y seguimos cociendo a fuego lento. Mientras, nosotros rehogamos brevemente las espinacas lavadas y cortadas y también las sumamos a la olla. Probamos de sal.
  6. Cocemos una media hora y comprobamos que los garbanzos estén en su punto antes de quitarlos, si están aún algo tiesos los dejamos un poco más.
  7. Servimos con las claras de los huevos cocidos espolvoreadas por encima.

Este plato se agradece mucho cuando llegas a casa y necesitas comer algo casero. Probadlo, para mí es el guiso preferido de garbanzos.

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