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Milhojas de bacalao

Fondo de armario (de cocina): Milhojas de bacalao

Tengo que confesar que mi fondo de armario de cocina es mucho más amplio y completo que mi fondo de armario ropero. En aquél tengo de todo lo que se puede necesitar para que ninguna visita te coja desprevenida, para que si tienes una gripe y no puedes salir a la calle puedas hacerte una buena sopita caliente o para improvisar una comida para cuatro niños si, como es mi caso, tus hijas se presentar a comer con algunos invitados.

De eso voy a hablar hoy, de los platos que pueden prepararse con lo que tenemos en casa, en la despensa o el congelador, y que nos permiten improvisar una buena comida para cualquier ocasión sin tener que ir primero a comprar una lista de ingredientes.

Yo siempre tengo en mi nevera o mi congelador bacalao salado o desalado y congelado, en parte, porque nos encanta el bacalao y, en parte, porque es tan versátil que te permite preparar una ensalada, un entrante, un buen segundo plato. Es siempre sabroso incluso con muy pocos acompañamientos.

Para ilustrar lo que se puede hacer con un poco de bacalao desalado y un par de ingredientes de los que siempre tenemos en casa, he escogido una milhojas de bacalao en ensalada, que yo suelo preparar con relativa frecuencia, incluso en alguna ocasión como entrante para la cena de Nochevieja. Esta recets, cuya autora es  Eva Pujol Marlet, es muy sencilla de preparar, los ingredientes son “fondo de armario” y nos  proporciona un entrante perfecto incluso para una cena con invitados.

Es también  un plato muy fresco que podríamos preparar para hoy mismo.

Milhojas de bacalao con tomate y vinagreta de anchoa

Ingredientes (para 4 personas)

400 grs de bacalao ya desalado

2 tomates

3 patatas cocidas

5 anchoas

Aceite de oliva

Sal

Cardamomo

Hierbas aromáticas (albahaca, orégano, tomillo)

Aceitunas negras

  1. Cortamos la patata en rodajas y la ponemos a macerar con las hierbas aromáticas, el cardamomo, la pimienta negra, sal y un poquito aceite de oliva.
  2. Pelamos los tomates, los cortamos en cubos y los dejamos también macerar con la misma preparación, pero aparte.
  3. El bacalao desalado se desmenuza bien y se deja reposar con algunas gotitas de aceite.
  4. Mientras tanto, podemos ir haciendo la vinagreta de anchoas simplemente batiendo las anchoas con un buen aceite de oliva.
  5. Tras una maceración de al menos una hora, montamos el plato. Para ello dispondremos de un aro y montaremos la ensalada en forma de milhojas. Ponemos primero patata, luego el tomate (teniendo cuidad de escurrirlo para que no suelte agua) y terminamos con una capa generosa de bacalao.
  6. Quitamos el aro, regamos con un hilo de vinagreta de anchoa y adornamos con unas aceitunas negras picadas y alguna hierba.

Con esta receta creo que podíamos inaugurar una  nueva sección “fondo de armario” para recoger aquellos platos que se pueden hacer con lo que hay en casa. ¿Qué os parece?

Cocina Pasión

Ensalada de cuscús

Ensalada de cuscús

Una de las cosas que más me gusta hacer y de lo que más aprendo es leer libros de cocina descatalogados, antiguos, pequeñas recetas recortadas de una revista, notas a lápiz en el reverso de una hoja amarillenta.

Libro de las verduras y las ensaladas

El libro de las verduras y las ensaladas

Desde que era casi una niña recortaba las recetas de los periódicos o las revistas que caían en mis manos, apuntaba las recetas que oía a alguien o compraba todos los libros y  fascículos de cocina que me permitían mis ahorros o las súplicas a mis familiares. Conservo todos estos recortes y  libros como “oro en paño”, me han acompañado en cada uno de mis cambios de casa y sigo pasando horas hojeándolos y revisándolos.

En estos libros encuentras muchas recetas valiosas, algunas más olvidadas que otras, pero no por ello  son “viejunas”, como diría El Comidista. Muchas veces lo que te dan son ideas para desarrollar otra receta o incluso cómo se hace alguna preparación que no encontraba por ningún sitio.

 La de hoy es una de esas recetas que estaba escondida en un librito de bolsillo, “El libro de las verduras y las ensaladas” de Inés Ortega, editado por Alianza Editorial, y del que llevo años surtiéndome cuando se me acaban las ideas para elaborar una de las ensaladas veraniegas a las que soy tan aficionada.

Además ésta ya la había hecho en casa varias veces porque me encanta el cuscús en todas sus variedades, frío o caliente, con carne, pescado o verduras y cuando encuentro una receta de cuscús la “adopto” para siempre. ¿A ti no te pasa?

Ingredientes (para 4 personas)

200 grs. de cuscús

Una lechuga

2 huevos cocidos

2 tomates

2 cebolletas

1 pepino

100 grs.  de aceitunas negras

2 cucharadas de alcaparras

Una lata de anchoas en aceite

Aceite de oliva

Sal

Pimienta negra

Limón

Hojas de menta (si puede ser fresca)

  1. Preparamos el cuscús como nos diga el paquete. Normalmente es tan sencillo como añadir  la misma cantidad de agua caliente que de cuscús, salamos y dejamos reposar cinco minutos.
  2. Mientras cortamos la lechuga en tiras y la disponemos en círculo en el borde de la fuente. Cortamos el tomate en gajos y los huevos cocidos en cuartos y los colocamos sobre la lechuga en círculo.
  3. Cuando el cuscús esté hidratado lo mezclamos con el pepino en cuadraditos, las cebolletas cortadas finas,  las anchoas en mitades, las aceitunas negras y las alcaparras.
  4. Elaboramos una vinagreta con el aceite de oliva, sal (tened cuidado porque lleva anchoas), pimienta negra, limón y las hojitas de menta bien cortadas. Lo mezclamos con el cuscús y disponemos éste en el medio del plato que ya teníamos preparado con la lechuga.
  5. Debemos dejar la ensalada reposar en la nevera al menos una hora para que se enfríe y se mezclen los sabores.

Se puede servir con un poco de sucedáneo de caviar rojo o negro por encima.

Cocina Pasión

Ratatouille

Cocina de temporada: Ratatouille

Si hay algo que me gusta hacer es comparar lo que se cocina en distintas partes de la costa del Mediterráneo con los mismos ingredientes. Es sorprendente ver y, sobretodo, probar, los distintos platos que se pueden elaborar con verduras de la huerta mediterránea de verano: el pimiento, la berenjena, el calabacín, la cebolla y el tomate han dado lugar a un sinfín de platos que reflejan los aromas y la forma de hacer de cada país, cada región o cultura.

No sabría decir cuál me gusta más, si el pisto extremeño, la ratatouille de la Provenza francesa, la caponata siciliana, la sanfaina catalana, el briani griego… Todos ellos son muy sabrosos pero quizá mis favoritos sean los más aromáticos por las hierbas de Provenza o por el apio  y las alcaparras de la italiana.

En próximos días iremos elaborando estas recetas ya que son una opción ideal para el verano cuando las verduras de la huerta están en su mejor momento.

Hoy empezaré por un plato que ha alcanzado fama gracias a una película: Ratatouille. Os invito a que elaboréis este sencillo pero sabroso plato, con los mismos ingredientes que el pisto, pero que, a diferencia de éste, incorpora menos aceite de oliva y una aromático ramillete de hierbas de Provenza que le dan su aroma inconfundible. Eso sí, yo la cocina en una verdadera cazuela de hierro fundido.

Dejad que los olores de Provenza invadan vuestra cocina. Ya me contareis.

Ingredientes (para una buena cazuela)

3 calabacines grandes con piel

3 berenjenas con piel

3 pimientos verdes y  rojos

4 ó 5 tomates

3 cebollas

Aceite de oliva

Sal y pimienta negra

Un ramillete de hierbas frescas: tomillo, romero, laurel y perejil.

  1. Cortamos los calabacines y la berenjena en rodajas, y los pimientos, en dados. Pelamos los tomates y los troceamos también. Hacemos lo mismo con las cebollas y los ajos.
  2. Calentamos el aceite de oliva en una cazuela y doramos la cebolla, cuando coja color añadimos la berenjena y los pimientos y los damos unas vueltas (no hace falta que se frían como en el pisto, sino sólo darles unas vueltecitas).
  3. Añadimos el calabacín y el tomate, ajo, sal y pimienta recién molida.
  4. Con las hierbas hacemos un atadillo y lo ponemos encima.
  5. Se tapa la cazuela y se puede meter al horno o hacerlo al fuego. Yo lo suelo hacer en el fuego, lentamente para que las verduras suelten todos sus jugos y quede verdaderamente jugoso y sabroso. Tardará alrededor de una hora, pero si queda como demasiado jugo, destapad unos minutos la cazuela para que se evapore el caldo y quede más concentrado.
  6. Este guiso de verduras puede tomarse caliente pero en verano está mejor templado o frío, tanto como primer plato o como acompañamiento. Y aún mejor si lo hacéis de un día para otro.

Cocina Pasión

Ensalada de champiñones

ENSALADA DE CHAMPIÑONES CRUDOS

Hoy os traigo una receta fresca y veraniega, muy sencilla de preparar y con muy pocos ingredientes.

Diréis que parece un plato que lo tiene todo y tenéis razón porque esta “Ensalada de champiñón crudo” resulta un buen  entrante o un buen complemento para otro plato..

En realidad los champiñones no están del todo crudos ya que los dejamos macerar con el limón y el aceite y más bien podría decirse que se trata de un carpaccio de champiñones.

Esta es una de las muchas recetas de ensaladas que hago en verano. Las he ido recopilando a lo largo de todos los veranos de mi vida y las voy variando cada temporada, pero hay algunas que siempre repito y ésta es una de ellas. Saqué la receta hace muchos años de una de las revista s de cocina que tenía mi madre por casa aunque en aquel momento no se solían poner los champiñones crudos.

Os invito a probarla. Seguro que se convierte también en una de vuestras “fijas”.

INGREDIENTES (4 personas)

400 grs. de champiñones

3 c soperas de zumo de limón

8 c soperas de aceite de oliva

1 cebolleta muy picadita

4 lonchas de bacon

Sal y pimienta negra

 Perejil

Cebollino

  1. Limpiarnos bien los champiñones, con un trapo o papel de cocina. No se deben pasar por el agua porque absorben mucha agua. Los cortamos en láminas finas.
  2. Ponemos los champiñones en una fuente con el zumo de limón, el aceite, la cebolleta y la sal y la pimienta.
  3. Tapamos la fuente y dejamos reposar en el frigorífico un mínimo de dos horas.
  4. Posteriormente cortamos las lochas de bacon en tiras y las freímos en una sartén sin aceite hasta que estén tostaditas.
  5. Sacamos los champiñones y le añadimos el bacon, cebollino y perejil picado y rectificamos de aceite, limón y sal si fuera necesario.

Cocina Pasión

Pasta

Espaguetis con calabacín

Al menos una vez a la semana preparo pasta para comer. Es un pacto que tengo con mis hijas: ellas comen de todo pero, como normalmente les hago probar alimentos que la inmensa mayoría de los niños no comen (e incluso muchos adultos), cumplo con sus deseos  y una o dos veces cada semana cocino un buen plato de pasta.

La pasta es una buena excusa para que los niños coman todo tipo de verduras y pescados. Yo pocas veces cocino los típicos espaguetis con tomate, normalmente cambio las recetas y unas veces les pongo verduras, otras peces, moluscos, cefalópodos y hasta jabalí, como hacen en Toscana.

La cocina italiana es una de mis favoritas desde que estuve en Italia y descubrí su variedad, su riqueza, el abanico de verduras de todo tipo y el cuidado que siguen poniendo en conservar sus recetas tradicionales. Por eso me traje unos cuantos libros de cocina. De uno de ellos, concretamente de “La cuchara de Plata”, he sacado la  receta que he elaborado hoy.

Espero que os guste y si tenéis ocasión la probéis con los niños de vuestra familia.

Ingredientes (para 4 personas)

350 gr. de espaguetis

Una cebolla

Un diente de ajo

Unas hojas de salvia fresca

Una ramita de apio

400 gr.de tomates en daditos

200 gr. de mozzarella

350 gr. de calabacines en rodajas finas

Aceite de oliva

Sal y pimienta

  1. Calentar el aceite, incorporar el diente de ajo, la cebolla entera, las hojas de salvia y la rama de apio. Rehogar durante cinco minutos sin que se arrebate.
  2. Incorporar los tomates, dar unas vueltas y añadir  los calabacines. Agregar sal y pimienta al gusto y dejar cocer todo entre 15 y 20 minutos.
  3. Mientras, cocer la pasta que puede ser seca o fresca.
  4. Cuando la salsa haya terminado, retirar la cebolla y el apio e incorporar la pasta, dar una vueltas para que se mezclen los sabores. Retirar del fuego, añadir el queso en dados y rectificar de sal.
  5. Servir inmediatamente. Poner en la mesa el molinillo de pimienta negra y un poco de queso parmesano por si alguien quiere intensificar el sabor.

Un plato completo en 20 minutos. ¿Quién da más?

sopa

Sopa de espárragos trigueros

La sopa que he preparado hoy es una variante de la tradicional sopa de ajo que, como ya os dije en un post anterior, es una de las primeras sopas que aprendí a hacer de mi madre y mi abuela.

La sopa de espárragos trigueros es una receta familiar y la verdad es que no la he comido parecida en ningún otro sitio.

Lo más atractivo de esta sopa no es meterte en la cocina y prepararla sino salir al campo a coger los espárragos trigueros.  Descubrir las esparragueras escondidas entre las zarzas, encontrar los frutos y traerte a casa un buen manojo es divertido y a la vez una excusa estupenda para pasar una mañana de campo.

Y digo esto porque la receta no sale igual con los espárragos cultivados que se encuentran en cualquier tienda. No tiene el mismo gusto sin ese ligero amargor del espárrago triguero.

Sabed que aún estáis a tiempo de salir al campo y traeros algunos espárragos que, con lo que ha llovido, seguro que salen por doquier. ¡No os arrepentiréis!

Ingredientes (para 4 personas)

Un manojo de espárragos trigueros

100 gramos de pan del día anterior

4 dientes de ajo

Agua o caldo de ave

Sal

Aceite de oliva

4 huevos

  1. Limpiar y cortar en trocitos pequeños la parte tierna de los espárragos. Tienen que quedar como unos 100 gr.
  2. Cortar el pan, preferiblemente de hogaza, en rebanadas finas.
  3. Cubrir el fondo de una sartén con aceite y cuando esté tibio añadir los dientes de ajo partidos. Una vez dorados sacarlos y ponerlos en el mortero.
  4. En el mismo aceite echar los espárragos y sofreírlos. Cuando estén ligeramente fritos añadir el pan y darle vueltas hasta que esté dorado.
  5. Mientras tanto hacer un majado con los ajos fritos y un poco de sal.
  6. Una vez fritos el pan y los espárragos añadir caldo de ave o agua hasta cubrirlo todo y algo más ya que el pan absorbe bastante líquido.
  7. Añadir el majado del mortero y dejarlo cocer 20 minutos a fuego lento.
  8. Cuando casi esté, rectificar de sal y añadir los huevos batidos de manera que se cuajen tan sólo con el calor residual.
  9. Servirlo enseguida.

Como veís, una sopa sencilla pero que os sorprenderá por su sabor.