Sopa de pescado

Sopa de pescado de Bergen

Pensaréis que os he abandonado después de este largo silencio de más de un mes. Pero nada más lejos de la realidad. Las vacaciones de verano han sido fructíferas y me he traído un buen montón de recetas de zonas y personas diversas pues tengo que agradecer que mis amigos me cuenten platos que han probado, recetas de su familia, experiencias culinarias en otros países y eso enriquece mi blog y mi vida.

En este último periplo vacacional he acumulado un bagaje culinario y personal muy importante, he descubierto países, platos, amigos y experiencias nuevas que en estos primeros días de septiembre iré desgranando y compartiendo con vosotros. Viajaremos de Noruega a Italia, de Francia a las Canarias, no porque yo haya estado estos días en todos estos países (¡ojalá!) sólo en alguno, en los otros he viajado en la maleta de mis amigos y de la gente que me quiere.

Empezaré por Noruega, allí sí he estado este verano y, aparte del país, una maravilla de la naturaleza en estado puro, me ha sorprendido muy gratamente su cocina que es, como su riqueza natural, pura y sin alharacas, basada en lo que da la tierra y con pocos adornos. Sus platos están construidos con el producto autóctono, fresco y recién recolectado o pescado, una cocina de mercado sencilla y sabrosa.

De entre las variadas especialidades que he tomado estos días se encuentran la ballena, el reno, los arándanos, el salmón, los aranques (los de “a la  mostaza” me han parecido deliciosos), pero quizá lo que más me ha gustado es la variedad de sopas de pescado que he encontrado y probado. Las que tomé en Bergen o en Stavanger no tienen que ver con las que se hacen en España pero igualmente me parecieron sabrosísimas, muy apropiadas para los días de frío;  tanto es así que las he incorporado al recetario de mi casa para el próximo invierno. Son, quizá, más suaves de sabor, aromatizadas con hierbas como el cebollino y más untuosas que las españolas, y sospecho que hay tantas variedades como pueblos o cociner@s.

La receta que os dejo hoy es la de sopa de pescado de Bergen. La foto está tomada justo antes de comenzar a degustar este plato enorme y eso que pedimos la ración pequeña, ¡la grande era casi una sopera!

Espero que os guste y os sorprenda gratamente como a mí.

Ingredientes (para 6 personas)

1 litro de caldo de pescado casero

600 grs de pescado blanco fresco

200 gramos de colas de gambas

Media cebolla

4 cucharadas de mantequilla

4 cucharadas de harina

1 zanahoria

1 trozo de apio

Un puerro

Una cucharada y media de vinagre suave

Una cucharada y media de azúcar

3 yemas de huevo

½ vaso de crema de leche

Cebollino

Sal y pimienta blanca.

  1. Los primero es tener preparado un buen caldo casero de pescado blanco que pondremos a hervir. Cortamos el pescado freso en tiras y lo ponemos junto con las colas de gambas 2 minutos dentro del caldo. Lo sacamos y lo dejamos aparte intentando mantenerlo caliente.
  2. Picamos la cebolla y la dejamos pochar en la mantequilla. Cuando esté suave ponemos la harina, la rehogamos y añadimos el caldo caliente. Dejamos que hierva suavemente unos 10 minutos.
  3. Añadimos el puerro, la zanahoria y el apio todo ello cortado en tiras muy finas. Dejamos cocer entre 5 y 10 minutos hasta que esté tierno.
  4. Condimentamos la sopa con sal, pimienta, vinagre y azúcar.
  5. Batimos aparte las yemas con la crema. Diluimos primero un poco de caldo en la mezcla para evitar que se corte y luego lo añadimos a la sopa sin dejar de remover. Cocinamos suavemente sin que llegue a hervir. La sopa tiene que quedar bien ligada.
  6. Para servir ponemos en el plato los trozos del pescado y las gamas reservadas, añadimos la sopa y espolvoreamos cebollino e incluso algo de pan moreno.

Cocina Pasión

Ensalada de pasta

Ensalada de pasta con judías verdes

Todos conocemos la versatilidad de la pasta. Se presta a platos calientes o fríos y la puedes aderezar con todo tipo de ingredientes ya sean pescados, carnes, fiambres, verduras e incluso frutas. Esta versatilidad hace que la pasta muchas veces sea el blanco de algunos platos con “demasiados” acompañantes. Digo esto porque, al igual que me pasa con la pizza, en los platos de pasta huyo de ésos que están poblados de todo tipo de condimentos y aderezos para darle sabor o para hacer más atractivo el plato.

Os tengo que reconocer que este “odio” hacia las mezclas pesadas se me acentuó cuando viajé a Italia y probé la verdadera pasta italiana, la que consigue con muy pocos ingredientes pero de calidad un gran plato de pasta. Aún no he podido olvidar aquellos espaguetis con una salsa de mantequilla y salvia que probé en Florencia y, a veces, parece que  me llega su fragancia.

Os cuento todo esto para que comprendáis porque la ensalada de pasta que he elaborado hoy tiene tan pocos ingredientes pero, sin embargo, es mi favorita. Son pocos pero han de ser de buena calidad: buen aceite de oliva virgen extra, una judía verde recién hervida (nada de bote), tomates rojos de verano, atún en aceite y albahaca fresca (si puede ser recién cortada, yo es que para esto de la cocina soy muy sibarita).

Esta es una receta muy sencilla, creo que procede de uno de aquellos programas de los años 80 que precedieron a los muchos espacios de cocina que hoy se abren paso en todos los canales de televisión, concretamente a “Con las manos en la masa” de Elena Santonja.

Os recomiendo que preparéis esta receta un par de horas antes y la dejéis en la nevera para que esté fresca y se tomen bien los sabores. Yo la elaboro hace años como una de mis ensaladas emblemáticas de verano, de hecho a mi esta receta tan sencilla es la que más me gusta de todas las ensaladas de pasta que he preparado en otras ocasiones.

¡Probad, seguro que os gusta!

Ingredientes (4 personas)

 200 gr. de espirales de pasta

2 tomates

150 gr. de judías verdes ya cocidas

Un diente de ajo

200 gr. de atún en aceite de oliva

Aceite de oliva

Sal

Pimienta negra

Un manojo de albahaca

 

  1. Untar la ensaladera donde vayamos a hacer la ensalada con el diente de ajo partido para que tome el aroma pero no sepa a ajo.
  2. Hervir la pasta en agua abundante, escurrirla y ponerla en una ensaladera con un chorrito de aceite para que no se pegue.
  3. Pelar los tomates, partirlos y añadirlos. Añadir también las judías verdes y el atún en aceite.
  4. Poner abundante albahaca fresca picada, aceite de oliva, sal, vinagre (yo uso de Jerez) y pimienta negra recién molida.
  5. Mezclan bien y dejar reposar un par de horas en la nevera.

 

El resultado es sencillo pero sabroso. 

Cocina Pasión

Ensalada de picantones

Ensalada de picantones en escabeche con frutas

El escabeche de perdiz es un plato habitual en mi tierra, Toledo, y en mi casa. Desde siempre recuerdo a mi madre guardando como oro en paño las perdices de campo que mi padre traía a casa, hasta que juntaba las suficientes para hacer una buena cazuela de escabeche. Las cocinaba con antelación y las dejaba dos o tres días reposando para luego sacarlas en alguna ocasión especial como Navidad o algún cumpleaños.

La experiencia es un grado y mi madre ya le ha cogido un punto difícil de superar. En los últimos años, fruto de la colaboración intergeneracional (que bien ha sonado eso…), hemos introducido en el menú de casa una nueva receta con las perdices de mi madre y mi ensalada que también ha gustado a todos los miembros de la familia y se elabora como entrante para muchas ocasiones.

Ahora, en verano, no es tiempo de perdices pero esta ensalada se presta muy bien para un buen entrante en los días de calor. Por eso, a falta de perdices me he decantado por unos picantones, aunque creo que también quedaría bueno con un pollo de corral. Otro día lo probamos…, de momento, hoy este escabeche toledano de picantones ha sido todo un éxito en la mesa.

La receta es algo laboriosa porque primero hay que escabechar los pollitos, y eso debe hacerse con un día o dos de antelación ya que el plato mejora con el reposo. Por lo demás no tiene ninguna dificultad, incluso las frutas se pueden variar y adaptarlas a la estación o a los gustos personales.

Os sugiero que experimentéis platos de escabeche templado o frío con un toque dulce como las frutas, los boniatos o la calabaza. Veréis como son un acierto.

Ingredientes (cuatro personas)

Para el escabeche

Dos picantones

Una cebolla

4 dientes de ajo

Un vaso de aceite

Un vaso de vinagre de Jerez

Un vaso de vino blanco seco

Un vaso de caldo de pollo (o agua)

Sal

4 ó 5 bolas de pimienta negra

Laurel

Para la ensalada

Mezcla de lechugas

Dos melocotones

Ocho cerezas

Un melón

Una cucharada sopera de mostaza a la antigua

Seis cucharadas de aceite de oliva

Dos cucharadas de vinagre de cava

Sal

Pimienta negra

  1. Calentar el  aceite de oliva en una sartén, salpimentar los picantones y dorarlos por todos los lados.
  2. Cuando estén bien doraditos, sacarlos y freír la cebolla cortada en juliana y los ajos con su piel. Cuando esté todo pochado poner el vino (yo puse Montilla-Moriles), el vinagre, el caldo, el laurel y la pimienta y dejarlo que cueza 5 minutos. Rectificarlo de sal si fuera necesario.
  3. Añadir los picantones para que se cocinen a fuego lento, tapados, hasta que estén tiernos (una hora aproximadamente)
  4. Dejarlos reposar en la nevera.
  5. Al día siguiente montar la ensalada. Hacemos una brocheta con las frutas elegidas combinándolas para resaltar el colorido y la ponemos a un  lado del plato.
  6. En medio disponemos un trocito de pechuga y un muslito del ave.
  7. Elaboramos la vinagreta mezclando la mostaza, el aceite,  el vinagre, la sal y la pimienta.
  8. Decoramos el plato con la  mezcla de lechugas y regamos todo con un cordón de vinagreta de mostaza.

 El colorido y la mezcla de sabores hacen de ésta una ensalada que entra por los ojos  y está deliciosa.

Cocina Pasión

Milhojas de bacalao

Fondo de armario (de cocina): Milhojas de bacalao

Tengo que confesar que mi fondo de armario de cocina es mucho más amplio y completo que mi fondo de armario ropero. En aquél tengo de todo lo que se puede necesitar para que ninguna visita te coja desprevenida, para que si tienes una gripe y no puedes salir a la calle puedas hacerte una buena sopita caliente o para improvisar una comida para cuatro niños si, como es mi caso, tus hijas se presentar a comer con algunos invitados.

De eso voy a hablar hoy, de los platos que pueden prepararse con lo que tenemos en casa, en la despensa o el congelador, y que nos permiten improvisar una buena comida para cualquier ocasión sin tener que ir primero a comprar una lista de ingredientes.

Yo siempre tengo en mi nevera o mi congelador bacalao salado o desalado y congelado, en parte, porque nos encanta el bacalao y, en parte, porque es tan versátil que te permite preparar una ensalada, un entrante, un buen segundo plato. Es siempre sabroso incluso con muy pocos acompañamientos.

Para ilustrar lo que se puede hacer con un poco de bacalao desalado y un par de ingredientes de los que siempre tenemos en casa, he escogido una milhojas de bacalao en ensalada, que yo suelo preparar con relativa frecuencia, incluso en alguna ocasión como entrante para la cena de Nochevieja. Esta recets, cuya autora es  Eva Pujol Marlet, es muy sencilla de preparar, los ingredientes son “fondo de armario” y nos  proporciona un entrante perfecto incluso para una cena con invitados.

Es también  un plato muy fresco que podríamos preparar para hoy mismo.

Milhojas de bacalao con tomate y vinagreta de anchoa

Ingredientes (para 4 personas)

400 grs de bacalao ya desalado

2 tomates

3 patatas cocidas

5 anchoas

Aceite de oliva

Sal

Cardamomo

Hierbas aromáticas (albahaca, orégano, tomillo)

Aceitunas negras

  1. Cortamos la patata en rodajas y la ponemos a macerar con las hierbas aromáticas, el cardamomo, la pimienta negra, sal y un poquito aceite de oliva.
  2. Pelamos los tomates, los cortamos en cubos y los dejamos también macerar con la misma preparación, pero aparte.
  3. El bacalao desalado se desmenuza bien y se deja reposar con algunas gotitas de aceite.
  4. Mientras tanto, podemos ir haciendo la vinagreta de anchoas simplemente batiendo las anchoas con un buen aceite de oliva.
  5. Tras una maceración de al menos una hora, montamos el plato. Para ello dispondremos de un aro y montaremos la ensalada en forma de milhojas. Ponemos primero patata, luego el tomate (teniendo cuidad de escurrirlo para que no suelte agua) y terminamos con una capa generosa de bacalao.
  6. Quitamos el aro, regamos con un hilo de vinagreta de anchoa y adornamos con unas aceitunas negras picadas y alguna hierba.

Con esta receta creo que podíamos inaugurar una  nueva sección “fondo de armario” para recoger aquellos platos que se pueden hacer con lo que hay en casa. ¿Qué os parece?

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Ensalada de cuscús

Ensalada de cuscús

Una de las cosas que más me gusta hacer y de lo que más aprendo es leer libros de cocina descatalogados, antiguos, pequeñas recetas recortadas de una revista, notas a lápiz en el reverso de una hoja amarillenta.

Libro de las verduras y las ensaladas

El libro de las verduras y las ensaladas

Desde que era casi una niña recortaba las recetas de los periódicos o las revistas que caían en mis manos, apuntaba las recetas que oía a alguien o compraba todos los libros y  fascículos de cocina que me permitían mis ahorros o las súplicas a mis familiares. Conservo todos estos recortes y  libros como “oro en paño”, me han acompañado en cada uno de mis cambios de casa y sigo pasando horas hojeándolos y revisándolos.

En estos libros encuentras muchas recetas valiosas, algunas más olvidadas que otras, pero no por ello  son “viejunas”, como diría El Comidista. Muchas veces lo que te dan son ideas para desarrollar otra receta o incluso cómo se hace alguna preparación que no encontraba por ningún sitio.

 La de hoy es una de esas recetas que estaba escondida en un librito de bolsillo, “El libro de las verduras y las ensaladas” de Inés Ortega, editado por Alianza Editorial, y del que llevo años surtiéndome cuando se me acaban las ideas para elaborar una de las ensaladas veraniegas a las que soy tan aficionada.

Además ésta ya la había hecho en casa varias veces porque me encanta el cuscús en todas sus variedades, frío o caliente, con carne, pescado o verduras y cuando encuentro una receta de cuscús la “adopto” para siempre. ¿A ti no te pasa?

Ingredientes (para 4 personas)

200 grs. de cuscús

Una lechuga

2 huevos cocidos

2 tomates

2 cebolletas

1 pepino

100 grs.  de aceitunas negras

2 cucharadas de alcaparras

Una lata de anchoas en aceite

Aceite de oliva

Sal

Pimienta negra

Limón

Hojas de menta (si puede ser fresca)

  1. Preparamos el cuscús como nos diga el paquete. Normalmente es tan sencillo como añadir  la misma cantidad de agua caliente que de cuscús, salamos y dejamos reposar cinco minutos.
  2. Mientras cortamos la lechuga en tiras y la disponemos en círculo en el borde de la fuente. Cortamos el tomate en gajos y los huevos cocidos en cuartos y los colocamos sobre la lechuga en círculo.
  3. Cuando el cuscús esté hidratado lo mezclamos con el pepino en cuadraditos, las cebolletas cortadas finas,  las anchoas en mitades, las aceitunas negras y las alcaparras.
  4. Elaboramos una vinagreta con el aceite de oliva, sal (tened cuidado porque lleva anchoas), pimienta negra, limón y las hojitas de menta bien cortadas. Lo mezclamos con el cuscús y disponemos éste en el medio del plato que ya teníamos preparado con la lechuga.
  5. Debemos dejar la ensalada reposar en la nevera al menos una hora para que se enfríe y se mezclen los sabores.

Se puede servir con un poco de sucedáneo de caviar rojo o negro por encima.

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Tostada de asadillo

Tostada de asadillo con lascas de bacalao confitado

De vez en cuando me gusta rescatar esos platos sencillos y tradicionales que de sabidos, de hechos una y otra vez, parecen olvidados en la bloguería.

El asadillo manchego es una de las ensaladas más sencillas y sabrosas que conozco. Por supuesto, en Castilla-La Mancha es de sobra conocido, se pone de tapa en muchos bares y, especialmente en verano, de primer plato en muchos hogares.

El verdadero asadillo manchego lleva pimientos rojos y tomates. El toque de comino le da el sabor inconfundible. Esta sencillez  permite que el asadillo sea una preparación versátil, que lo mismo te vale para el  acompañamiento de una carne que de un pescado o de base para preparar un pincho.

Esta vez lo he utilizado para una tostada que bien podemos poner como un entrante, un aperitivo o una cena frugal.

Pensad nuevas combinaciones. Veréis que son infinitas.

Ingredientes

Para el asadillo

Tres pimientos rojos para asar

Cuatro tomates

Un diente de ajo

Cominos

Sal

 Aceite de oliva

  1. Ponemos los pimientos y los tomates enteros en una fuente de horno y los ponemos a asar a 190ºC. Tardarán aproximadamente  75 minutos.
  2. Una vez asados los dejamos enfriar. Pelamos los pimientos y los cortamos en tiras. Pelamos los tomates y los partimos en tozos.
  3. Aliñamos todo ello con un majado que habremos hecho con el diente de ajo, unos poquitos cominos al gusto y la sal. Añadimos aceite de oliva y listo.

Para confeccionar la tostada

Pan de hogaza

Un diente de ajo

Un lomo de bacalao ya desalado

Aceite de oliva

  1. Mientras se enfrían los pimientos podemos ir confitando el bacalao. Para ello ponemos aceite a muy baja temperatura (unos 50ºC) con el diente de ajo dentro y el lomo de bacalao. Lo dejamos que se vaya haciendo muy lentamente. Cuando esté lo sacamos y escurrimos.
  2. Partimos el bacalao en lascas.
  3. Cortamos unas rebanadas de pan y las tostamos.
  4. Sobre ella ponemos una cama de asadillo manchego.
  5. Sobre el asadillo ponemos unas lascas de bacalao y regamos por encima con un hilo del aceite de los pimientos.

Servimos y comemos con una buena cervecita fría a la caída de la tarde.

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