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Recetas de entrantes y aperitivos

Croquetas mar y tierra. CP.

Croquetas mar y tierra

Las croquetas son uno de esos bocados que a todo el mundo gustan. Sin embargo, qué difícil es encontrar unas que sean verdaderamente buenas. Recuerdo con dificultad haber comido alguna croqueta de calidad a lo largo de los años, de esas melosas cuyo interior se deshace al morder la corteza crujiente. Bajo el atrevido nombre de croqueta se perpetran verdaderos sacrilegios, en innumerables casos porque son prefabricadas y, en otros, porque, siendo caseras, están tan cargadas de harina que pierden toda esa untuosidad que las hace especiales.

Recuerdo ir invitada a casas de amigos cuando era pequeña y tener que comerme una croqueta-torpedo (lo digo no sólo por la carga de harina sino también por el tamaño) que no sabía cómo masticar (aquello se te hacía una bola intragable).

Los problemas que tienen algunas de las croquetas que comemos aquí o allá son variados: en muchos casos no se fríe bien la harina, lo que hace que la croqueta sepa a harina cruda; en otros, se piensa que la masa debe alcanzar la textura añadiendo harina y no es así, sino con la proporción justa de harina y leche, cociendo bien esa crema y sin dejar de remover. También sería necesario señalar que es más fácil hacer una buena croqueta si se las has visto hacer a alguien (que, por supuesto, las haga bien), algo que también está difícil.

Yo he tenido el privilegio de comer  buenas croquetas en casa porque mi madre las hace excelsas y fue ella quién me enseñó. Quizá fuera la primera receta que  mi madre me puso a hacer con ella paso a paso y fue la que me aleccionó para que la harina se tostase bien; para conseguir el punto justo; y para saber cuándo la masa está al punto.

Las que vamos a hacer hoy son las que mi madre suele hacer en casa y el caso es que nunca las he visto ni comido en otro sitio. Yo las he bautizado como “croquetas mar y tierra” (suena tan moderno) pero en realidad son de merluza o pescadilla y jamón serrano. La mezcla sorprende, pero las croquetas quedan deliciosas. Ya me contaréis.

Croquetas mar y tierra, detalle. CP.

Croquetas mar y tierra, detalle. CP.

 Ingredientes (para una buena fuente de croquetas)

120 gr de restos de merluza o pescadilla sin espinas cocida

120 gr de jamón serrano

½ cebolla

100 gr de harina

1 litro de leche

Aceite de oliva

Sal

 Pimienta blanca

Nuez Moscada

Pan rallado

Tres huevos

  1. Desmenuzamos la merluza y cortamos el jamón en taquitos pequeños.
  2. Ponemos aceite en una sartén amplia y añadimos la cebolla bien picada. El aceite debe cubrir el fondo de la sartén, no pongáis demasiada ni tampoco escatiméis ya que si no hay suficiente aceite la harina se hará grumos. Dejamos pochar la cebolla a fuego lento.
  3. Mientras hacemos esto, ponemos en un cazo la leche al fuego para que se caliente.
  4. Cuando la cebolla está transparente ponemos la harina y dejamos que se tueste sin dejar de dar vueltas. Esto es muy importante porque si no la tostamos, la harina sabrá a cruda y estropeará las croquetas. En esto tardaremos unos tres o cuatro minutos.
  5. Es el momento de añadir la leche, para ello retiramos la sartén del fuego, ya que ayudará a que no  se formen grumos. No ponemos toda la leche de golpe, sino que añadimos primero la  mitad, volvemos a poner en el fuego y sin dejar de dar vueltas, esperamos que la crema vaya ligando.
  6. Poco a poco vamos añadiendo más leche hasta que veamos que tiene la textura deseada. La cantidad de leche no es la puedo dar exacta ya que eso depende de muchos factores. Conseguiremos la textura cremosa sin dejar de dar vueltas en unos 15 minutos. Cuando creamos que casi está, añadimos los picadillos de jamón y merluza, la sal, la pimienta y la nuez moscada, ambas recién molidas. A mí me gusta  que la nuez moscada se note un levemente en el sabor de la croqueta. Debemos ir probando hasta conseguir el gusto deseado.
  7. Sabemos que están hechas cuando al dar vueltas parece que la crema se despega de la sartén, ese es el punto en el que las debemos retirar.
  8. Las ponemos en una fuente extendida y las dejamos enfriar. Es mejor hacer esta crema de un día para otro para que coja la consistencia deseada y poder formarlas con más comodidad.
  9. Ahora no nos queda más que ir cortando cuadraditos de masa, pasarlas por huevo batido y pan rallado, dándoles la forma, y freírlas en aceite bien caliente.
  10. Para que la fritura quede bien debemos recordar que el aceite esté muy caliente porque si al ir echando las croquetas se va enfriando, éstas podrían abrirse.

Ya sólo queda comerlas, pero ¡cuidado, que queman!

Cocina Pasión

Chupito de aguacate y berros. CP

Chupito de aguacate y berros

Siempre me gusta tener en reserva dos o tres recetas de esas que te salvan una cena: fáciles de hacer, resultonas y que no necesiten ingredientes muy difíciles de encontrar. Cuando quiero sorprender, recurro a los aperitivos o entrantes en chupito, una forma muy original y que suele gustar a los invitados, para iniciar una cena.

En muchas ocasiones lo que hago es transformar una sopa fría o incluso una ensalada,  que en su caso serviríamos de primer plato, como aperitivo en vasito. Este es el caso de este chupito de aguacate y berros, que en realidad es un plato completo pero que con unos retoques queda muy bien como un aperitivo distinto y fresco.

El berro es una hierba muy humilde que crece en las orillas de las aguas claras, consumida desde hace siglos  sobre todos en las zonas rurales. Actualmente se encuentra con facilidad en los supermercados ya que combina muy bien con otras hierbas en las ensaladas. Os sugiero también que lo probéis en sopa caliente, en Canarias tienen su famoso y sabroso potaje de berros de cuya receta ya daremos cuenta otro día.

De momento, y con tan sólo un toquecito de thermomix podéis tener hecha esta sopita fría en dos minutos.

Ingredientes (para 4 chupitos)

Un aguacate grande

Un limón

350 ml de caldo de pollo

 Dos gotas de tabasco

Una bolsa de berros

Aceite de oliva virgen extra

Sal

Pimienta blanca

Una rebanada de pan de molde

  1. Ponemos en la batidora o thermomix el aguacate pelado y sin hueso con unas gotas de limón para que no se ennegrezca y el caldo muy frío. Añadimos sal, pimienta y el tabasco y batimos a máxima velocidad para reducirlo a puré. Debe quedar una crema con una textura no muy líquida, que tenga algo de consistencia.
  2. Reservamos en la nevera para que esté muy fría.
  3. Freímos unos crostones de pan de molde al que habremos dado formas o simplemente en cubitos.
  4. En el momento de servir ponemos en el fondo de los vasitos unos cuantos berros y añadimos la crema. Adornamos con pequeñas hojitas de berros, los crostones de pan bien escurridos y unas gotitas de aceite de oliva.

No podemos quejarnos, más fácil, imposible.

 Cocina Pasión

 

Empanada de bacalao con pasas II

Aquí llego con la segunda parte de la receta de empanada de bacalao con pasas. Esta última entrega se centra en la elaboración de la masa y nos vale para hacer cualquier empanada que lleve masa de trigo, porque también hay recetas con harina de maíz. Esta variación tengo previsto experimentarla próximamente y, si sale bien, os la cuento.

La masa la vamos a hacer con la thermomix, adaptando la receta de la masa de empanada gallega. Una vez que tenemos esta masa, podemos optar por cualquier relleno que nos guste simplemente haciendo el refrito, que ya elaboramos en la entrega anterior, y terminando con la incorporación de atún, boquerones, carne, berberechos…, o cualquier cosa que se nos ocurra.

Empanada de bacalao. CP

Empanada de bacalao. CP

empanada preparada para comer. CP

empanada de bacalao con pasas. CP

             Ingredientes (para la masa):

                ½ kilo de harina de fuerza.

                80 grs. de aceite de oliva (del refrito  si os ha sobrado).

                180 grs de agua.

                1cc. de sal.

                1cc. pimentón dulce de la Vera.

                10 grs. de levadura de panadería.

–          Para la masa, lo primero es tener pesados todos los ingredientes.

–          Añadimos a la thermomix, el aceite, el agua y la levadura y lo calentamos 5 minutos a 37º,  velocidad 2. Debemos comprobar que la levadura ha quedado bien disuelta.

–          Ponemos 450 grs. de harina, la sal y el pimentón y lo mezclamos todo durante 1 minuto, velocidad 6, sin temperatura. No ponemos toda con el fin de ir dándole el punto a la masa, es decir, si se pega a las manos ponemos más harina, si vemos que está muy seca añadimos algo más de agua.

–          Seguidamente lo amasamos en velocidad espiga,  primero durante 4 minutos, entonces comprobamos cómo está a la masa, y añadimos agua o harina si procede. Amasamos entre 2 y 3 minutos más y comprobamos que quede elástica y manejable. Dejamos reposar en un bol cubierto con un paño húmedo en un lugar cálido durante media hora.

–          Cuando haya pasado el tiempo, ponemos la masa en una superficie lisa y la dividimos en dos partes. Estiramos la primera hasta que tenga un grosor de 2 mm. Es conveniente dejarla bien fina porque luego crece algo al hornearla. Cubrimos con ella la bandeja donde vayamos a hacer la empanada.

–          Ponemos el sofrito frío y seguidamente la segunda parte de la masa bien estirada. Es conveniente sellar los bordes con agua templada e ir doblando las dos partes de la masa. Debe quedar bien cerrada para que no se abra durante el horneado.

–          Hacemos un agujero en el centro de la empanada para que salga el vapor y pinchamos toda la superficie de la masa.

–          Pintamos con huevo batido y ponemos en horno fuerte, 200ºC, durante 45 minutos o hasta que esté bien dorada. Momentos antes de sacar la empanada de horno debemos apretar ligeramente la masa con una espátula con el fin de que se empape del relleno.

–          Una vez terminada, se saca y se deja enfriar.

–          Es importante saber que la empanada se puede dejar ya hecha en el frigorífico y meterla al horno horas después o al día siguiente.

Cocina Pasión

Empanada de bacalao y pasas.

Empanada de bacalao con pasas I

Este verano, como casi todos y sin querer, se ha llenado de celebraciones múltiples, encuentros de primos, encuentros de amigos, casi todos ellos en torno a un jardín, una piscina y a las aportaciones culinarias de los asistentes.

Estos reencuentros veraniegos se convierten en verdaderas verbenas de esos platos que tienen la virtud de gustar a todos, pueden servirse fríos e incluso hacerse con bastante antelación: tortillas para todos los gustos, ensaladillas, ensaladas, pasteles salados o dulces, empanadas, gazpachos y sopas frías pueblan mis mesas veraniegas igual para dar de comer a dos que a veinte, según la ocasión.

Varias de las citas de los meses de julio y agosto las he celebrado con empanadas, una preparación tradicional que puede convertirse en una novedad dependiendo del relleno. La que he elegido para la receta de hoy es la que preparé para uno de estos encuentros celebrado en Valladolid y en el que nos reunimos más 30 comensales de distintas generaciones. El relleno: bacalao y pasas, suficientemente contundente para dar de comer a tantas bocas, y a la vez original para muchos de los asistentes más acostumbrados a las empanadas de carne o atún.

Esta empanada es de mis favoritas porque, como ya os he dicho en otras ocasiones, en casa nos encanta el bacalao y las pasas introducen una combinación agridulce que la hace diferente.

Yo suelo hacer la masa en la thermomix y el relleno en la sartén. Sé que incluso este último puede hacerse también en la máquina pero creo que el pochado de la cebolla y el pimiento no queda igual que en un fuego tradicional.

Os dejo la receta tal y como yo la hago, aunque como es tan larga la dividiré en dos post. Hoy os dejo el del sofrito, que es lo primero que debemos hacer. Si la elaboráis para una reunión, ya sea de verano o invierno, os aseguro que cundirá y gustará a todos. Es algo laboriosa pero el resultado final lo merece.

¡Apuntadla para la próxima celebración!

Ingredientes (para una empanada grande)

Para el relleno:

2 cebollas grandes

1 pimiento verde

2 tomates pelados

Un diente de ajo

Pimentón dulce

Aceite

Sal y pimienta blanca

Perejil

400 grs. de bacalao        

150 grs. de pasas sin pepitas

–          Lo primero que tenemos que hacer es calcular los tiempos ya que es conveniente que hagamos el sofrito el día antes de confeccionar la empanada ya que queda más sabroso. Para ello tenemos que poner el bacalao a desalar uno o dos días antes dependiendo de si utilizamos migas o lomos.

–          Troceamos bien la cebolla, el ajo y el pimiento para el sofrito. Ponemos bastante aceite de oliva en una sartén grande y, sin que esté muy caliente, añadimos la cebolla, el ajo y el pimiento y lo dejamos a fuego lento para que vaya pochándose bien pero sin quemarse.  El secreto de este sofrito es hacerlo a fuego muy lento para que sude y quede muy jugoso.

–          Mientras se hace esto, escurrimos bien el bacalao y desmigamos.

–          Cuando el sofrito esté a medio hacer, añadimos los tomates cortados, salpimentamos (con cuidado porque el bacalao puede estar algo salado) y dejamos que siga haciéndose.

–          Sabremos que está terminado cuando se evapore toda el agua y el aceite comience a subir a la superficie. Entonces ponemos el bacalao desalado, lo rehogamos durante 5 minutos para que pierda toda la humedad y seguidamente añadimos las pasas, una vuelta y retiramos del fuego.

–          Es conveniente que lo probemos para rectificar de sal si fuera necesario. Dejamos enfriar bien antes de confeccionar la empanada.

Mañana haremos la masa.

Cocina Pasión

Ensalada de pasta

Ensalada de pasta con judías verdes

Todos conocemos la versatilidad de la pasta. Se presta a platos calientes o fríos y la puedes aderezar con todo tipo de ingredientes ya sean pescados, carnes, fiambres, verduras e incluso frutas. Esta versatilidad hace que la pasta muchas veces sea el blanco de algunos platos con “demasiados” acompañantes. Digo esto porque, al igual que me pasa con la pizza, en los platos de pasta huyo de ésos que están poblados de todo tipo de condimentos y aderezos para darle sabor o para hacer más atractivo el plato.

Os tengo que reconocer que este “odio” hacia las mezclas pesadas se me acentuó cuando viajé a Italia y probé la verdadera pasta italiana, la que consigue con muy pocos ingredientes pero de calidad un gran plato de pasta. Aún no he podido olvidar aquellos espaguetis con una salsa de mantequilla y salvia que probé en Florencia y, a veces, parece que  me llega su fragancia.

Os cuento todo esto para que comprendáis porque la ensalada de pasta que he elaborado hoy tiene tan pocos ingredientes pero, sin embargo, es mi favorita. Son pocos pero han de ser de buena calidad: buen aceite de oliva virgen extra, una judía verde recién hervida (nada de bote), tomates rojos de verano, atún en aceite y albahaca fresca (si puede ser recién cortada, yo es que para esto de la cocina soy muy sibarita).

Esta es una receta muy sencilla, creo que procede de uno de aquellos programas de los años 80 que precedieron a los muchos espacios de cocina que hoy se abren paso en todos los canales de televisión, concretamente a “Con las manos en la masa” de Elena Santonja.

Os recomiendo que preparéis esta receta un par de horas antes y la dejéis en la nevera para que esté fresca y se tomen bien los sabores. Yo la elaboro hace años como una de mis ensaladas emblemáticas de verano, de hecho a mi esta receta tan sencilla es la que más me gusta de todas las ensaladas de pasta que he preparado en otras ocasiones.

¡Probad, seguro que os gusta!

Ingredientes (4 personas)

 200 gr. de espirales de pasta

2 tomates

150 gr. de judías verdes ya cocidas

Un diente de ajo

200 gr. de atún en aceite de oliva

Aceite de oliva

Sal

Pimienta negra

Un manojo de albahaca

 

  1. Untar la ensaladera donde vayamos a hacer la ensalada con el diente de ajo partido para que tome el aroma pero no sepa a ajo.
  2. Hervir la pasta en agua abundante, escurrirla y ponerla en una ensaladera con un chorrito de aceite para que no se pegue.
  3. Pelar los tomates, partirlos y añadirlos. Añadir también las judías verdes y el atún en aceite.
  4. Poner abundante albahaca fresca picada, aceite de oliva, sal, vinagre (yo uso de Jerez) y pimienta negra recién molida.
  5. Mezclan bien y dejar reposar un par de horas en la nevera.

 

El resultado es sencillo pero sabroso. 

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Ensalada de picantones

Ensalada de picantones en escabeche con frutas

El escabeche de perdiz es un plato habitual en mi tierra, Toledo, y en mi casa. Desde siempre recuerdo a mi madre guardando como oro en paño las perdices de campo que mi padre traía a casa, hasta que juntaba las suficientes para hacer una buena cazuela de escabeche. Las cocinaba con antelación y las dejaba dos o tres días reposando para luego sacarlas en alguna ocasión especial como Navidad o algún cumpleaños.

La experiencia es un grado y mi madre ya le ha cogido un punto difícil de superar. En los últimos años, fruto de la colaboración intergeneracional (que bien ha sonado eso…), hemos introducido en el menú de casa una nueva receta con las perdices de mi madre y mi ensalada que también ha gustado a todos los miembros de la familia y se elabora como entrante para muchas ocasiones.

Ahora, en verano, no es tiempo de perdices pero esta ensalada se presta muy bien para un buen entrante en los días de calor. Por eso, a falta de perdices me he decantado por unos picantones, aunque creo que también quedaría bueno con un pollo de corral. Otro día lo probamos…, de momento, hoy este escabeche toledano de picantones ha sido todo un éxito en la mesa.

La receta es algo laboriosa porque primero hay que escabechar los pollitos, y eso debe hacerse con un día o dos de antelación ya que el plato mejora con el reposo. Por lo demás no tiene ninguna dificultad, incluso las frutas se pueden variar y adaptarlas a la estación o a los gustos personales.

Os sugiero que experimentéis platos de escabeche templado o frío con un toque dulce como las frutas, los boniatos o la calabaza. Veréis como son un acierto.

Ingredientes (cuatro personas)

Para el escabeche

Dos picantones

Una cebolla

4 dientes de ajo

Un vaso de aceite

Un vaso de vinagre de Jerez

Un vaso de vino blanco seco

Un vaso de caldo de pollo (o agua)

Sal

4 ó 5 bolas de pimienta negra

Laurel

Para la ensalada

Mezcla de lechugas

Dos melocotones

Ocho cerezas

Un melón

Una cucharada sopera de mostaza a la antigua

Seis cucharadas de aceite de oliva

Dos cucharadas de vinagre de cava

Sal

Pimienta negra

  1. Calentar el  aceite de oliva en una sartén, salpimentar los picantones y dorarlos por todos los lados.
  2. Cuando estén bien doraditos, sacarlos y freír la cebolla cortada en juliana y los ajos con su piel. Cuando esté todo pochado poner el vino (yo puse Montilla-Moriles), el vinagre, el caldo, el laurel y la pimienta y dejarlo que cueza 5 minutos. Rectificarlo de sal si fuera necesario.
  3. Añadir los picantones para que se cocinen a fuego lento, tapados, hasta que estén tiernos (una hora aproximadamente)
  4. Dejarlos reposar en la nevera.
  5. Al día siguiente montar la ensalada. Hacemos una brocheta con las frutas elegidas combinándolas para resaltar el colorido y la ponemos a un  lado del plato.
  6. En medio disponemos un trocito de pechuga y un muslito del ave.
  7. Elaboramos la vinagreta mezclando la mostaza, el aceite,  el vinagre, la sal y la pimienta.
  8. Decoramos el plato con la  mezcla de lechugas y regamos todo con un cordón de vinagreta de mostaza.

 El colorido y la mezcla de sabores hacen de ésta una ensalada que entra por los ojos  y está deliciosa.

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