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Recetas de carnes

Cocina Pasión

Pic-nic de primavera

Parece que llega el calor, por fin y me empiezan a apetecer las comidas más veraniegas. Por eso me he atrevido ya con una receta que sirve perfectamente para improvisar una cena en la terraza o en el jardín.

La receta de «lengua prensada» es realmente fácil y te proporciona un fiambre muy delicado. Yo suelo huir de los fiambres comprados porque me horroriza la cantidad de colorantes que llevan, sin embargo, son ideales para una cena fría o para elaborar unos bocadillos. La lengua fiambre es una alternativa para servir un fiambre natural y casero..

Sé que no a todo el mundo le gusta la lengua, pero en la  mayoría de los casos es porque se resisten a probarla por tratarse de una víscera. Yo serví una lengua fiambre con una guarnición a un grupo de amigos y nos les dije nada sobre el tipo de carne que era. Os aseguro que no dejaron en el plato ni las migas. Sólo al final les dije lo que habían comido y  más de uno se sorprendió.

Además se presta a muchas guarniciones, desde unos simples pepinillos, mostaza y alcaparras, hasta una vinagreta «pico de gallo» o una gribiche, una especie de salsa tártara pero elaborada con yemas cocidas en lugar de crudas.

Atreveos con este plato, os aseguro que vuestra cena al aire libre será un éxito.

Ingredientes

Una lengua de ternera

10 granos de pimienta negra

zanahorias

Laurel

Una rama de apio

tomillo

sal

1. La noche anterior dejamos  la lengua cubierta de agua a la que se habrá añadido una cucharada sopera de sal por cada litro en un lugar fresco.

2. Al día siguiente, aclaramos bien la lengua y la ponemos en una cacerola con agua fría, iniciamos la cocción y una vez que la espuma suba a la superfície la retiramos y entonces añadimos los granos de pimienta, un par de zanahorias en trozos, el laurel, la rama de apio y el tomillo. Yo pongo también algo de sal pero no mucha porque la lengua habrá cogido ya en el remojo de la noche anterior.

3. Dejamos hervir a fuego lento entre 3 y 4 horas. Para comprobar si está tierna pinchamos la punta de la lengua con un tenedor. Si esa parte está la retiramos.

4. Ponemos la lengua en un escurridor y  bajo el grifo de agua fría. Esto aflojará la piel y entonces podremos pelarla con suma facilidad.

5. Una vez hecho ésto y mientras está caliente la metemos en un molde redondo de unos 15 cms. de diámetro doblándola de manera que los dos extremos se toquen, y se convierta en un rollo.

6. Ponemos un plato encima y sobre este algún peso, botes de conserva o lo que tengáis a mano para prensar la lengua. La metemos en el frigorífico toda la noche.

7. Al día siguiente ya está lista. Para desmoldarla será suficiente con sumergir el molde unos segundos en agua caliente, y la lengua saldrá sin problemas. Ya sólo falta trinchara en finas lonchas y a comer con cualquier guarnición o con una ensalada.

Ya me diréis, porque además es un fiambre que sale de los más económico.

Cocina Pasión

Calabacín relleno

Calabacines rellenos de carne y arroz

Hoy he optado por elaborar una receta para todos los gustos para compensar la anterior, “conejo en su guiso”, pues sé que esta carne no es del agrado de algunos paladares.

El “calabacín relleno con carne y arroz” es una receta a la que le tengo mucho cariño porque es una de las primeras que hice. Está en mi recetario hace mucho tiempo; cayó en mis manos a través de una de esos recortables que incluían en las revistas o lo suplementos dominicales que mis padres llevaban a casa, la recorté y la guarde, como hacía con todas. Aún hoy las conservo.

La receta es de Simone Ortega pero no está incluida en su famoso libro “2.080 recetas de cocina”, sino en uno que publicó posteriormente “Nuevas recetas de cocina”.

Estos calabacines son muy sencillos de preparar y permiten aprovechar un resto de carne o pollo asado o hervido. A lo largo de los años los he elaborado con restos de carne del cocido, pollo asado, carne picada, en fin, lo que tengáis en estos momentos en la nevera.

Ingredientes (para 4 personas)

4 calabacines mejor gruesos

200 gramos de restos de carne

4 cucharadas de arroz blanco

Salsa de tomate

Pan rallado

1 cebolla

Aceite de oliva

Sal y pimienta

  1. Limpiamos los calabacines (yo no los pelo) y los cortamos en trozos de 4 cms procurando que los trozos te salgan iguales.
  2. Cocemos  los calabacines durante 10 minutos en agua con sal. Cuando estén, los sacamos y los dejamos escurriendo.
  3. Mientras, picamos la cebolla y la rehogamos con un poco de aceite. Cuando está transparente, añadimos la carne  y el arroz, salpimentamos y retiramos del fuego.
  4. Para rellenar los calabacines, retiramos con una cucharilla la parte de las pipas del calabacín sin llegar al fondo. Ese hueco lo rellenamos con la mezcla.
  5. Ponemos los calabacines en una fuente de horno untada con aceite. Se cubre cada calabacín con una cucharadita de salsa de tomate y se espolvorean con queso rallado. Un chorrito de aceite y al horno, 180ºC, durante 15 minutos o hasta que estén dorados por encima.

La receta es sencilla, pero os aseguro que también muy resultona y un buen entrante para cualquier comida o cena. ¡Os invito a probarla!

conejo

Conejo en su guiso

Ya sé que no a todo el mundo la gusta la caza, pero os aseguro que la carne del conejo, ya sea de granja o de campo, es muy sabrosa y muy agradecida en los guisos. Un conejo bien condimentado, con su salsita y su sabor es uno de esos platos en los que los comensales no pueden dejar de mojar pan mientras se relamen.

El guiso de hoy es de ésos, esos en los que no se deja el plato hasta que no quedan ni las migas.

 Ingredientes (para cuatro personas)

 Un conejo (mejor de campo aunque sirve de granja) con su hígado.

Una rebaja de pan.

Medio vaso de vino blanco.

Vinagre de Jerez

Pimentón

Perejil

3 dientes de ajo

Aceite y sal

  1. Troceamos el conejo y lo salamos.
  2. Lo freímos con un dedo de aceite. Cuando esté dorado lo sacamos y reservamos
  3. En ese mismo aceite freímos el hígado y la rebanada de pan. Cuando ambas cosas estén bien fritas, las sacamos al mortero, empapamos la rebanada de pan en vinagre y las machacamos junto con los ajos y el perejil, hasta que quede hecho una pasta.
  4. Volvemos a poner el conejo en la cazuela y añadimos el majado del mortero, lo rehogamos un par de minutos.
  5. Añadimos una cucharadita de pimentón, rehogamos unos segundos y  agregamos el medio vaso de vino, un poco de agua y sal.
  6. Dejamos cocer aproximadamente 60 minutos o hasta que el conejo esté tierno.

Este plato podéis acompañarlo con unas patatas pequeñas al horno aderezadas con unas hierbas provenzales o fritas, Cuando lo probéis ya me diréis si ha quedado algo en el plato.

Cocina Pasión

lomo con chutney

Lomo de cerdo ibérico a la sal con chutney de mango

El lomo de cerdo ibérico a la sal es una de esas recetas que resulta muy bien con un mínimo esfuerzo y te vale para una ocasión especial. Es cierto que el lomo ibérico tiene muchas preparaciones, también muy sabrosas, pero para mí esta es la mejor ya que potencia todo el sabor del cerdo ibérico y si sobra es ideal como carne fiambre.

Esta receta la hago muy a menudo durante el verano, sobre todo cuando estamos de vacaciones, ya que permite prepararla con antelación y tomarla fría al llegar de la playa o de una excursión.

Puede hacerse también con lomo de cerdo normal y resulta igualmente bueno, aunque para una comida en la que quieres quedar realmente bien nada como el ibérico.

La preparación se presta a variedad de salsas, incluso a ponerlo sólo con unas patatas fritas. Yo he elegido la que más me gusta para este lomo, el chutney de mango. Para ello sigo la receta del blog de PepeKitchen, es la que más me gusta de las varias que he elaborado y además haciéndola con la Thermomix se ahorra mucho tiempo.

Ingredientes para el lomo a la sal (para 6 personas)

I k. de lomo ibérico en una sola pieza

2 k. de sal gorda

Un manojo de hierbas aromáticas frescas (yo le pongo romillo, romero y salvia)

  1. Precalentar el horno a 200ºC.
  2. Poner una cama de sal en una fuente de horno. Sobre éstas acostar algunas hierbas aromáticas y encima colocar el lomo. Cubrir por encima con el resto de las hierbas y añadir el resto de la sal hasta que quede completamente cubierto. Salpicar con algo de agua por encima para ayudar a  cerrar bien el sarcófago de sal
  3. Introducir el lomo en el horno y dejarlo entre 45 y 50 minutos. Sabremos que está hecho porque se abrirá la sal. No dejarlo más tiempo para evitar que quede seco, ya que debe quedar algo sonrosado.
  4. Sacarlo inmediatamente de la sal, limpiarlo y ponerlo sobre una fuente, Se puede servir templado o frío.

Chutney de mango

Ingredientes

120 gr. cebolla

 2 dientes de ajo pelados

75 gr jengibre fresco pelado

 2 chiles frescos o una cayena,

300 gr, tomates muy maduros,

Un mango grande,

 200 gr. pulpa de calabaza

 200 cc. Vinagre de manzana

60 gr. pasas sin semillas

 15 gr. sal marina

200 gr. azúcar moreno

 4 clavos

5 vainas de cardamomo

Una cucharadita de canela molida.

 Yo utilizo la Thermomix para esta preparación pero igualmente puede hacerse en una cazuela como si fuera una mermelada y removiéndolo para que no se pegue.

  1. Pon en el vaso de la Thermomix en trozos la  cebolla, los ajos, el jengibre, los chiles y los tomates y lo  trituramos todo junto 10 segundos a velocidad 4.
  2. Añade la pulpa de mango y la de calabaza, cortada en trozos y pícalo dos segundos a velocidad 4. Añade el resto de ingredientes y cuece a fuego medio unos 55 minutos, velocidad  a 100º, velocidad 1.
  3. Una vez que termine el tiempo programado compruebe que la textura quede como de mermelada, si no es así programa algún minuto más.
  4. Déjala enfriar. Puedes utilizarla hoy mismo o meterla en botes de cristal esterilizados para conservarla. Con esta receta obtendrás bastante salsa y probablemente te sobre para otra ocasión, ya que acompaña muy bien a cualquier plato de carne.

Menestra de primavera con huevo escalfado

Me encanta ir al mercado en primavera, sobre todo porque los puestos  de verduras están rebosantes de delicias pequeñas que casi pasan desapercibidas: las habas tiernas, los guisantes de abril, los espárragos blancos o verdes son verdadero placer de gourmet.

El pretexto para dejarme hoy un buen “pico” en la verdulería era que me habían regalado unos riquísimos espárragos blancos y, es obvio,  necesitaba algo con que acompañarlos: guisantes, habas, alcachofas, cebolletas

La menestra de primavera es uno de los platos de estación más deliciosos, sencillos y sanos. Yo además le he añadido un huevo escalfado para convertirlo en una comida completa.

Esta es mi receta que espero disfrutéis, pero daos prisa que las alcachofas, las habas y los guisantes frescos son efímeros.

Ingredientes (para 3 personas):

½ kilo de guisantes con vaina

½ kilo de habas con vaina

6 alcachofas

350 gr. de judías verdes

6 espárragos blancos gruesos frescos

3 huevos

Una cebolleta pequeña

Un ajo

1 cucharada de harina

Aceite

Sal

  1. Pelar las habas y los guisantes; limpiar y cortar en dos las alcachofas; pelar los espárragos y cortar la parte más dura; despuntar las judías verdes y cortarlas en dos partes a lo largo, luego cada una de estas partes en varias más pequeñas (yo prefiero cortarlas así porque me parece que quedan más sabrosas).
  2. Cocer por separado las habas (8 minutos), los guisantes (6 minutos), las alcachofas (10 minutos), las judías verdes (15 minutos), todos en agua con sal. Los espárragos cocerlos entre 15 y 20  minutos, dependiendo de lo gruesos que sean, en agua con media cucharadita de azúcar y sal.
  3. Cortar el ajo en láminas y la cebolleta en brunoise o daditos pequeños y dejar pochar en aceite de oliva. Cuando esté bien pochado añadir la cucharada de harina, sofreír unos segundos, y seguidamente las verduras, a excepción de los espárragos, y un cacito de caldo de cocer las verduras.
  4. Remover y dejar cocer a fuego lento 10 minutos, rectificándolo de sal si fuera necesario.
  5. Mientras tanto ir escalfando los huevos en agua con vinagre para que no se rompan.
  6. Cuando falten un par de minutos para terminar el tiempo de elaboración de las verduras colocar los espárragos coronando el plato.
  7. Finalmente, antes de servir, colocar sobre la menestra los huevos enteros de manera que cada comensal se sirva uno de ellos.

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