Chupito de aguacate y berros. CP

Chupito de aguacate y berros

Siempre me gusta tener en reserva dos o tres recetas de esas que te salvan una cena: fáciles de hacer, resultonas y que no necesiten ingredientes muy difíciles de encontrar. Cuando quiero sorprender, recurro a los aperitivos o entrantes en chupito, una forma muy original y que suele gustar a los invitados, para iniciar una cena.

En muchas ocasiones lo que hago es transformar una sopa fría o incluso una ensalada,  que en su caso serviríamos de primer plato, como aperitivo en vasito. Este es el caso de este chupito de aguacate y berros, que en realidad es un plato completo pero que con unos retoques queda muy bien como un aperitivo distinto y fresco.

El berro es una hierba muy humilde que crece en las orillas de las aguas claras, consumida desde hace siglos  sobre todos en las zonas rurales. Actualmente se encuentra con facilidad en los supermercados ya que combina muy bien con otras hierbas en las ensaladas. Os sugiero también que lo probéis en sopa caliente, en Canarias tienen su famoso y sabroso potaje de berros de cuya receta ya daremos cuenta otro día.

De momento, y con tan sólo un toquecito de thermomix podéis tener hecha esta sopita fría en dos minutos.

Ingredientes (para 4 chupitos)

Un aguacate grande

Un limón

350 ml de caldo de pollo

 Dos gotas de tabasco

Una bolsa de berros

Aceite de oliva virgen extra

Sal

Pimienta blanca

Una rebanada de pan de molde

  1. Ponemos en la batidora o thermomix el aguacate pelado y sin hueso con unas gotas de limón para que no se ennegrezca y el caldo muy frío. Añadimos sal, pimienta y el tabasco y batimos a máxima velocidad para reducirlo a puré. Debe quedar una crema con una textura no muy líquida, que tenga algo de consistencia.
  2. Reservamos en la nevera para que esté muy fría.
  3. Freímos unos crostones de pan de molde al que habremos dado formas o simplemente en cubitos.
  4. En el momento de servir ponemos en el fondo de los vasitos unos cuantos berros y añadimos la crema. Adornamos con pequeñas hojitas de berros, los crostones de pan bien escurridos y unas gotitas de aceite de oliva.

No podemos quejarnos, más fácil, imposible.

 Cocina Pasión

 

magdalenas de chocolate y naranja

Magdalenas de chocolate y naranja

En cuanto en el cielo aparecen algunas nubes que presagian el mal tiempo, mis hijas aprovechan para convencerme de que hay que hacer un buen chocolate caliente. Les encanta el chocolate recién hecho y les da lo mismo si hace frío o calor. Durante los meses de verano yo me defiendo diciendo que, con la temperatura que hace, es imposible tomarse una taza humeante pero cuando, como en estos días, atisban algo de lluvia, ya no tengo escapatoria. Así que invariablemente en mi casa desayunamos con chocolate los fines de semana de finales de septiembre hasta casi junio. Menos mal que desde que tengo la thermomix se hace sólo.

El pasado domingo tuve que hacerles, sí o sí, unas tazas de chocolate para desayunar y me recordaron que llegaba el tiempo de los bizcochitos, las magdalenas… Para qué demorarlo si a mí también me encanta que la casa huela como un horno de pastelería. Me he puesto manos a la obra y he hecho las primeras magdalenas de la temporada: de chocolate y naranja.

Desde que Xavier Barriga publicó su libro de magdalenas suelo seguir sus indicaciones, proporciones y el tiempo de reposo que recomienda pero voy variando los ingredientes que adornan las magdalenas. Estas últimas las he hecho con chocolate, porque les encanta a las niñas, y al aroma de naranja, porque me gusta a mí, así que he encontrado la combinación perfecta entre mis hijas y yo.

No dejéis de probar unas magdalenas caseras, con su buen aceite de oliva y su azúcar por encima, el mal tiempo es una excusa perfecta.  Sólo tienen un problema: se agotan en el día y tienes que ponerte a hacer más. ¡Qué se le va a hacer!

Ingredientes:

125 gr. de huevo

175 gr. de azúcar

60 ml. de leche.

190 ml. de aceite de oliva

210 gr. de harina de repostería.

La ralladura de una naranja

100 gr. de pepitas de chocolate negro (o con leche si os gusta más)

Una pizca de sal

Un sobre de levadura

  1. Poner la piel de la naranja en la thermomix y batir a velocidad máxima hasta que quede una ralladura fina. Retirar.
  2. Poner la mariposa en la thermomix y echar los huevos y el azúcar. Batir a velocidad 4 durante 6 minutos.
  3. Mientras, mezclamos en un cuento la harina, la sal, la levadura y la ralladura de naranja.
  4. Batir sin tiempo a velocidad 2 e ir incorporando la leche y el aceite a la mezcla de huevo y azúcar.
  5. Retirar la mariposa. Seguir batiendo a velocidad lenta e incorporar poco a poco la mezcla de la harina que habíamos hecho antes.
  6. Parar la máquina e incorporar las pepitas de chocolate con una espátula.
  7. Dejaremos reposar la mezcla varias horas en la nevera. Yo suelo dejarla reposar toda la noche aunque también quedan bien con tan sólo sólo un par de horas.
  8. Precalentamos el horno a 250ºC
  9. Mientras, sacamos la masa de la nevera y la batimos fuerte.
  10. Rellenamos los moldes de magdalenas, pero teniendo en cuenta que tienen que subir.
  11. Metemos las magdalenas al horno y bajamos la temperatura a 210ºC. Suelen tardar unos 15 minutos.
  12. Sacamos del horno tras comprobar que ya están hechas y las dejamos enfriar sobre una rejilla. (Si hay niños en casa esto suele resultar muy difícil).

Una vez frías, nos hacemos un buen vaso de leche y las mojamos con delectación.

Cocina Pasión

Cosecha de moras. MAV.

Tiempo de moras. Mermelada especiada

Desde hace años mantengo una tradición con mis amigos y cada septiembre salimos a coger moras, con las que, posteriormente, hago mermelada para todos que les entrego en los días navideños. Al principio era una excusa para quedar un fin de semana porque cada uno vivimos en un lugar distinto y encontrar ocasiones de reunión es difícil, pero ahora ya se ha convertido en una ocasión en sí misma.

Además de buscar un día, indagamos también un lugar donde las frutas estén en su punto. En los últimos años hemos estado en los alrededores de Pedraza, en Segovia, en la zona de Los Navalucillos en la provincia de Toledo, y el pasado fin de semana en la zona de Valdemorillo, un paraje de bosque mediterráneo lleno de encinas, zarzas y esparragueras.

Eso implica también una observación que se hace días antes para ver el grado de maduración del fruto y la zona donde parece que hay más. Hemos encontrado de todo a lo largo de los años, algunos, como el pasado, que no pudimos hacer ni mermelada, y otros en los que no damos abasto a coger. Porque, quién puede parar cuando ve esas zarzas llenas de los brillantes frutos.

Independientemente de la abundacia o escasez de la cosecha siempre esta excursión de finales de verano  principios de otoño, llena de risas, confidencias, protestas por el esfuerzo, y alguno que se rinde ha medio camino,  ha merecido la pena.

En esta ocasión la cosecha no ha estado nada mal y me he puesto manos a la obra de envasar para el invierno, que es algo entretenida aunque tiene su recompensa. Hay que limpiar las moras, quitar los rabitos y hojitas que han quedado atrapados, lavar, escurrir y proceder a pesar. También hay qué decidir qué mermelada hacemos: con especias, licores, combinada con otras frutas…

Este año he hecho dos variantes: mermelada especiada de moras y mermelada de moras y frambuesas. Os relataré la primera que es quizá la que tiene un sabor más contundente e inunda la cocina de olores dulzones que ya casi compensan el esfuerzo.

Si queréis animaros aún es tiempo y puede que cerca de vuestra casa todavía haya alguna mora que resiste el otoño. Os alegraréis del trabajo terminado en los meses de frío frente a una buena taza de café y una rebanada de esta negra mermelada.

Mermelada de moras.CP.

Mermelada de moras. CP.

Ingredientes

1 kilo de moras ya limpias.

650 gr. de azúcar.

El zumo de medio limón.

Media cucharada de cardamomo.

Media cucharada de pimienta negra.

Un vaina de vainilla.

  1. Comenzamos a hacer la mermelada de moras con varias horas de antelación o el día anterior. Abrimos las vainas de cardamomo y machacamos las semillas junto con la pimienta. Ponemos estas especias en una gasa.
  2. Ponemos los frutos junto con el azúcar, la gasa con las especias, y  también la vaina de vainilla (yo la suelo abrir a lo largo para que suelte las semillas), y lo dejamos reposar en la nevera.
  3. Trascurridas varias horas ponemos todo a cocer a fuego medio junto con el zumo de limón. Si lo hacemos en el fuego medio, durante una hora, removiendo de vez en cuando. Para hacerlo en thermomix,  dejamos cocer 30 minutos 100 grados, velocidad cuchara y 10 minutos, temperatura Varoma, misma velocidad. Yo cuelgo la gasa del asa de la máquina para que se sumerja en la mermelada pero sin engancharse en las aspas.
  4. En ambos casos debemos ir comprobando el punto de la mezcla como os dije en el post de mermelada de zanahoria, melocotón y manzana.
  5. Una vez que está, ya sólo queda envasarla en botes esterilizados y guardarla para consumirla más adelante. A mí me gusta que pase al menos un mes para que se mezclen los sabores.
Conserva de mermelada de moras. CP.

Conserva de mermelada de moras. CP.

Probad a regalar algún bote a un buen amigo ya veréis como no lo olvida y os la pide cada año. ¡Manos a la obra!

Cocina Pasión

Tomates y albahaca de mi huerto. CP.

El último «pesto» del verano

En estos primeros días del otoño todavía sigo recogiendo los frutos de mi huerto urbano. El sol que aún calienta con fuerza en el hueco del día, madura los tomates y hacer crecer la albahaca. Por eso intento retener los aromas veraniegos que tanto echamos de menos durante los días de frío invierno.

Ayer recogía dos kilos de tomates, algunas berenjenas y un buen puñado de albahaca fresca. Esta última me hace especial ilusión ya que durante años intenté cultivarla en maceta sin éxito, pero desde que a principios del pasado mayo monté mi huerto, mis dos plantas de albahaca crecen tanto que, a veces, no doy abasto a consumirla.

Para poder retenerla algo más, ya que morirá en cuanto empiece el frío, me he puesto a hacer “pesto” como una loca. Luego lo envaso y congelo para sacarlo en los próximos meses. Hoy he hecho tres tipos de salsa: pesto, pesto rojo de tomates secos y «pesto alla trapanese», este último es una variante siciliana con tomates frescos, precisamente los que acababa de recoger.

La congelación es la única manera de conservar la albahaca durante un tiempo, aunque estoy pensando también en preparar un aceite de albahaca para aderezar pizzas, salsas de tomate y ensaladas de mozzarella y así poder aprovechar sus aromas.

De momento os daré la receta de pesto de albahaca y piñones, una salsa italiana que es mi favorita. Aunque hay distintas recetas con más o menos piñones, más o menos queso, yo suelo hacer la que recoge el famoso libro “La cuchara de plata”, la biblia de la cocina italiana, aunque con una salvedad: pongo un diente de ajo, porque mes gusta más las variantes que llevan este toque tan mediterráneo.

Para el “pesto alla trapanese” he seguido la receta del blog Food and Cook así que es suficiente con que pinchéis el enlace para poder elaborarla. La receta de pesto de tomate seco ya os la daré otro día. De momento tenéis trabajo…

Pesto, pesto de tomates secos y pesto alla trapanese. CP.

Pesto, pesto de tomates secos y pesto alla trapanese. CP.

Ingredientes:

40 hojas de albahaca

100 ml de aceite de oliva virgen

Un diente de ajo

40 gr. de piñones

25 gr. de parmesano

25 gr. de pecorino

Sal.

  1. Rallamos los dos quesos en la thermomix a velocidad máxima y los dejamos aparte.
  2. Añadimos los piñones y el ajo y los trituramos 4 segundos, velocidad 8.
  3. Sobre aquellos, ponemos las hojas de albahaca y trituramos 2 segundos más.
  4. Ahora los dos quesos, y mezclamos 4 segundos a velocidad 3
  5. Programamos unos segundo más a esta misma velocidad y vamos incorporando el aceite poco a poco.
  6. Rectificamos de sal.

Esta salsa la podéis envasar y congelar para más adelante o utilizarla en el mismo momento. Siempre es recomendable que aligeremos un poco la salsa con la propia agua de cocer la pasta para servirla.

Cocina Pasión

Merluza a la plancha con pisto

Merluza con pisto de coliflor

En mi casa somos más de pescado que de carne. Por eso, siempre intento encontrar y probar nuevas recetas con distintos productos del mar. Por regla general me gusta el pescado con muy pocos adornos: un buen producto y una cocción corta creo que son las claves para presentar un buen plato.

También reconozco que los platos de pescado son los que más satisfacciones me suelen dar. Creo que se debe a que hay más comensales carnívoros, por eso cuando presento una receta de pescado a un “no convertido” (al pescado, me refiero) y luego éste se relame y rebaña el plato, me siento especialmente satisfecha.

La merluza que vamos a preparar lleva como acompañamiento un pisto, ahondando en los post anteriores en los que hemos hablado de preparaciones parecidas de otros países mediterráneos, como la caponata siciliana y el ratatouille. He preferido hacer un pisto distinto, acompañado de coliflor, y tengo que deciros que a mis hijas, que no son muy amigas de esta col, les encantó y dejaron el plato  limpio.

Probad la receta, incluso para niños, a lo mejor os sorprenden y se comen el pescado y la coliflor. ¡Suerte!

 Ingredientes (4 personas)

4 lomos de merluza limpios

1 cebolla

1 pimiento rojo

1 pimiento verde

2 tomates

Dos dientes de ajo

Pimentón dulce

Media coliflor

Vinagre de Jerez

Aceite de oliva

Sal

  1. Cocer la coliflor en agua salada durante 15 minutos, debe quedar al dente para que no se deshaga al hacer el pisto. Cuando esté la sacamos y la dejamos escurrir.
  2. Mientras, picamos menuda la cebolla, los pimientos y los dos tomates. Ponemos aceite en la sartén y elaboramos un  pisto friendo primero la cebolla, cuando está tierna, los dos pimientos y por último, los tomates.
  3. Cuando el pisto de verduras está casi hecho, añadimos la coliflor cortada en ramilletes y dejamos que se haga unos 10 minutos, para que se mezcle con los sabores de las verduras. Salamos el conjunto y lo dejamos al fuego lento.
  4. Cuando lo tenemos todo, preparamos la merluza. La salamos y la ponemos sobre la plancha.
  5. Al  mismo tiempo, en otra sartén, freímos los dientes de ajo cortados en láminas. Cuando están tostados, retiramos la sartén del fuego, añadimos una cucharadita de pimentón, removemos y añadimos unas gotas de vinagre.
  6. Servimos la merluza acompañada del pisto, y salseamos el pescado con la fritada de ajos y pimentón.

Cocina Pasión

Mermelada de melocotón, zanahoria y manzana. CP

Mermelada de melocotón, zanahoria y manzana

Hasta hace unos pocos años, nunca hacía mermeladas, tampoco las compraba, simplemente no las consumía. Un día, hay que reconocerlo, tras hacerme con una thermomix, me decidí a probar e hice una de estas conservas de frutas y, desde entonces, no he parado.

Os preguntaréis por qué, pero sólo se entiende cuando experimentamos el placer de abrir en pleno mes de diciembre un botecito de mermelada de aromático albaricoque o dorado higo y rememoramos el lejano verano.

Eso es lo que me pasa desde la primera vez. A lo largo del invierno voy degustando de nuevo esas frutas que he ido conservando en los meses anteriores. No sólo a mí, todo mi familia disfruta eligiendo qué mermelada abrimos en cada momento: “¿la de mora?, mejor la de higo; no, la de  pimiento rojo….

Debo de estar desarrollando una especial relación con las mermeladas porque añoro ahora las que tomé el pasado verano en Noruega, elaboradas con los distintos frutos que en sus bosques son tan comunes. Especialmente recuerdo la de morados, casi negros, arándanos, que nos servían en el desayuno con abundancia. Espero volver a probarla, mientras me consolaré con esta receta de mermelada de zanahoria, melocotón y manzana que hice ayer y que nos sirve para aprovechar los últimos melocotones del verano. ¡Disfrutadla!

Ingredientes

500 grs. de manzanas.

500 grs. de zanahorias.

250 grs. de melocotones.

700 grs. de azúcar.

El zumo de un limón.

4 clavos de olor.

2 cucharadas de ron (opcional)

  1. Pelar y cortas en trozos las zanahorias. Ponemos a cocer al vapor durante 20 minutos. (tienen que quedar tiernas pero no deshechas).
  2. Pelamos, cortamos y despepitamos las manzanas y los melocotones. Ponemos en la thermomix junto con las zanahorias y trituramos 4 segundos, velocidad 6, comprobando que haya quedado en trozos pequeños y bajando lo que esté en las paredes del vaso.
  3. Añadimos el limón, el azúcar y los clavos y cocemos durante 45 minutos, velocidad 2, temperatura 100.
  4. Cuando termine debemos comprobar la textura* y si la queremos menos líquida dejar 5 minutos más. Al terminar, poner si nos gusta el ron y mezclar con una cuchara.
  5. Ya sólo nos queda envasar en botes esterilizados y cerrar. Yo suelo dar la vuelta a los botes y esperar así a que se enfríen, pero también podéis cocerlos al baño maría.

*¿Cómo saber cuándo la mermelada está hecha?

Cuando vayamos a elaborar la mermelada dejamos un plato en el congelador. Para comprobar si está hecha, sacamos el plato y echamos una gota de mermelada. Si no se mueve, es decir, si se queda como congelada y no escurre por el plato, es que está hecha. Si no es así, necesita algunos minutos más.

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