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Caponata siciliana con pasas. CP

Caponata siciliana con pasas

Como recordaréis, en una entrada de hace algunas semanas estuvimos hablando de la cantidad de recetas que están inspiradas  en los típicos productos de huerta veraniega a lo largo de los países cuyas costas están bañadas por el Mediterráneo. Iniciamos esta serie con un ratatouille de la Provenza francesa y pretendo seguir con la caponata siciliana.

Tengo que confesaros que la última vez que la probé decidí que de estos muchos platos realizados con tomates, pimientos, cebollas, berenjenas o calabacín, es mi favorito. No sé por qué, pero las alcaparras (uno de mis sagrados productos de fondo de armario de cocina), el sabor del apio, y el toque del vinagre balsámico hacen de este sofrito una exquisitez, tanto sólo como acompañando carnes o huevos.

Esta “caponata siciliana con pasas” es otro de mis “regalos” veraniegos. La receta me la trajo mi buen amigo Leopoldo en una reciente visita, después de degustarla en la propia Sicilia, imagino que tras ofrecer alguno de sus conciertos. Me conoce tan bien que sabía que una receta anotada en la propia tierra de procedencia era lo mejor que podía regalarme.

Muchas veces os he animado a hacer éste o aquel plato, pero no me quedo corta si os digo que la melosa caponata es uno de los que más me ha gustado en lo últimos tiempos, como ejemplo de la cocina verdaderamente pegada a la tierra.

Ingredientes (para 6 personas)

3 berenjenas.

½ kilo de tomates maduros pelados.

2 dientes de ajo.

1 zanahoria.

1 cebolla grande o dos pequeñas

1 rama de apio.

Un puñado de alcaparras.

Un puñado de pasas sin semillas.

1 chorro de vinagre balsámico.

Aceitunas negras y verdes.

Aceite de oliva.

Sal y pimienta negra.

 

  1. Una hora antes de confeccionar el plato, cortamos las berenjenas en rodajas a lo largo más bien gruesas para que no deshagan al cocer, y las dejamos escurriendo en un colador con sal, para que suelten el amargor.
  2. Tras este reposo, lavamos las berenjenas, las secamos y las freímos en abundante aceite. Es importante que el aceite esté bastante caliente para que las berenjenas absorban menos grasa. Debemos freírlas vuelta y vuelta sin que se tuesten, es sólo para ablandarlas. Después escurrimos bien el aceite de las berenjenas para que el plato no quede muy pesado. Este paso es imprescindible, aunque lleve algo de tiempo.
  3. Mientras, ponemos un chorrito de aceite en otra sartén, rehogamos los ajos fileteados y cuando estén dorados añadimos la cebolla, la zanahoria y el apio, todo picado, y dejamos a fuego  muy lento para que se poche bien.
  4. Una vez pochado, añadimos los tomates pelados y troceados y dejamos de nuevo a fuego lento.
  5. A mitad de cocción del tomate, vamos incorporando las berenjenas, las pasas y las alcaparras. Tapamos el guiso y dejamos que se haga a fuego muy lento. Tardará aproximadamente una hora, pero debemos vigilar que toda el agua se haya evaporado y la verdura tenga el punto deseado. En este momento corregimos de sal y sin retirarlo de la placa, pero con el fuego apagado, ponemos las aceitunas y un chorro del vinagre balsámico. Removemos todo el conjunto y dejamos 10 minutos al calor residual.
  6. Después, retiramos y dejamos enfriar. La caponata está mejor de un día para otro y fría.

Seguro que el aplauso de los comensales será unánime. Ya me diréis…

Cocina Pasión

Ensalada de cuscús

Ensalada de cuscús

Una de las cosas que más me gusta hacer y de lo que más aprendo es leer libros de cocina descatalogados, antiguos, pequeñas recetas recortadas de una revista, notas a lápiz en el reverso de una hoja amarillenta.

Libro de las verduras y las ensaladas

El libro de las verduras y las ensaladas

Desde que era casi una niña recortaba las recetas de los periódicos o las revistas que caían en mis manos, apuntaba las recetas que oía a alguien o compraba todos los libros y  fascículos de cocina que me permitían mis ahorros o las súplicas a mis familiares. Conservo todos estos recortes y  libros como “oro en paño”, me han acompañado en cada uno de mis cambios de casa y sigo pasando horas hojeándolos y revisándolos.

En estos libros encuentras muchas recetas valiosas, algunas más olvidadas que otras, pero no por ello  son “viejunas”, como diría El Comidista. Muchas veces lo que te dan son ideas para desarrollar otra receta o incluso cómo se hace alguna preparación que no encontraba por ningún sitio.

 La de hoy es una de esas recetas que estaba escondida en un librito de bolsillo, “El libro de las verduras y las ensaladas” de Inés Ortega, editado por Alianza Editorial, y del que llevo años surtiéndome cuando se me acaban las ideas para elaborar una de las ensaladas veraniegas a las que soy tan aficionada.

Además ésta ya la había hecho en casa varias veces porque me encanta el cuscús en todas sus variedades, frío o caliente, con carne, pescado o verduras y cuando encuentro una receta de cuscús la “adopto” para siempre. ¿A ti no te pasa?

Ingredientes (para 4 personas)

200 grs. de cuscús

Una lechuga

2 huevos cocidos

2 tomates

2 cebolletas

1 pepino

100 grs.  de aceitunas negras

2 cucharadas de alcaparras

Una lata de anchoas en aceite

Aceite de oliva

Sal

Pimienta negra

Limón

Hojas de menta (si puede ser fresca)

  1. Preparamos el cuscús como nos diga el paquete. Normalmente es tan sencillo como añadir  la misma cantidad de agua caliente que de cuscús, salamos y dejamos reposar cinco minutos.
  2. Mientras cortamos la lechuga en tiras y la disponemos en círculo en el borde de la fuente. Cortamos el tomate en gajos y los huevos cocidos en cuartos y los colocamos sobre la lechuga en círculo.
  3. Cuando el cuscús esté hidratado lo mezclamos con el pepino en cuadraditos, las cebolletas cortadas finas,  las anchoas en mitades, las aceitunas negras y las alcaparras.
  4. Elaboramos una vinagreta con el aceite de oliva, sal (tened cuidado porque lleva anchoas), pimienta negra, limón y las hojitas de menta bien cortadas. Lo mezclamos con el cuscús y disponemos éste en el medio del plato que ya teníamos preparado con la lechuga.
  5. Debemos dejar la ensalada reposar en la nevera al menos una hora para que se enfríe y se mezclen los sabores.

Se puede servir con un poco de sucedáneo de caviar rojo o negro por encima.

Cocina Pasión

Tostada de asadillo

Tostada de asadillo con lascas de bacalao confitado

De vez en cuando me gusta rescatar esos platos sencillos y tradicionales que de sabidos, de hechos una y otra vez, parecen olvidados en la bloguería.

El asadillo manchego es una de las ensaladas más sencillas y sabrosas que conozco. Por supuesto, en Castilla-La Mancha es de sobra conocido, se pone de tapa en muchos bares y, especialmente en verano, de primer plato en muchos hogares.

El verdadero asadillo manchego lleva pimientos rojos y tomates. El toque de comino le da el sabor inconfundible. Esta sencillez  permite que el asadillo sea una preparación versátil, que lo mismo te vale para el  acompañamiento de una carne que de un pescado o de base para preparar un pincho.

Esta vez lo he utilizado para una tostada que bien podemos poner como un entrante, un aperitivo o una cena frugal.

Pensad nuevas combinaciones. Veréis que son infinitas.

Ingredientes

Para el asadillo

Tres pimientos rojos para asar

Cuatro tomates

Un diente de ajo

Cominos

Sal

 Aceite de oliva

  1. Ponemos los pimientos y los tomates enteros en una fuente de horno y los ponemos a asar a 190ºC. Tardarán aproximadamente  75 minutos.
  2. Una vez asados los dejamos enfriar. Pelamos los pimientos y los cortamos en tiras. Pelamos los tomates y los partimos en tozos.
  3. Aliñamos todo ello con un majado que habremos hecho con el diente de ajo, unos poquitos cominos al gusto y la sal. Añadimos aceite de oliva y listo.

Para confeccionar la tostada

Pan de hogaza

Un diente de ajo

Un lomo de bacalao ya desalado

Aceite de oliva

  1. Mientras se enfrían los pimientos podemos ir confitando el bacalao. Para ello ponemos aceite a muy baja temperatura (unos 50ºC) con el diente de ajo dentro y el lomo de bacalao. Lo dejamos que se vaya haciendo muy lentamente. Cuando esté lo sacamos y escurrimos.
  2. Partimos el bacalao en lascas.
  3. Cortamos unas rebanadas de pan y las tostamos.
  4. Sobre ella ponemos una cama de asadillo manchego.
  5. Sobre el asadillo ponemos unas lascas de bacalao y regamos por encima con un hilo del aceite de los pimientos.

Servimos y comemos con una buena cervecita fría a la caída de la tarde.

Cocina Pasión

Ratatouille

Cocina de temporada: Ratatouille

Si hay algo que me gusta hacer es comparar lo que se cocina en distintas partes de la costa del Mediterráneo con los mismos ingredientes. Es sorprendente ver y, sobretodo, probar, los distintos platos que se pueden elaborar con verduras de la huerta mediterránea de verano: el pimiento, la berenjena, el calabacín, la cebolla y el tomate han dado lugar a un sinfín de platos que reflejan los aromas y la forma de hacer de cada país, cada región o cultura.

No sabría decir cuál me gusta más, si el pisto extremeño, la ratatouille de la Provenza francesa, la caponata siciliana, la sanfaina catalana, el briani griego… Todos ellos son muy sabrosos pero quizá mis favoritos sean los más aromáticos por las hierbas de Provenza o por el apio  y las alcaparras de la italiana.

En próximos días iremos elaborando estas recetas ya que son una opción ideal para el verano cuando las verduras de la huerta están en su mejor momento.

Hoy empezaré por un plato que ha alcanzado fama gracias a una película: Ratatouille. Os invito a que elaboréis este sencillo pero sabroso plato, con los mismos ingredientes que el pisto, pero que, a diferencia de éste, incorpora menos aceite de oliva y una aromático ramillete de hierbas de Provenza que le dan su aroma inconfundible. Eso sí, yo la cocina en una verdadera cazuela de hierro fundido.

Dejad que los olores de Provenza invadan vuestra cocina. Ya me contareis.

Ingredientes (para una buena cazuela)

3 calabacines grandes con piel

3 berenjenas con piel

3 pimientos verdes y  rojos

4 ó 5 tomates

3 cebollas

Aceite de oliva

Sal y pimienta negra

Un ramillete de hierbas frescas: tomillo, romero, laurel y perejil.

  1. Cortamos los calabacines y la berenjena en rodajas, y los pimientos, en dados. Pelamos los tomates y los troceamos también. Hacemos lo mismo con las cebollas y los ajos.
  2. Calentamos el aceite de oliva en una cazuela y doramos la cebolla, cuando coja color añadimos la berenjena y los pimientos y los damos unas vueltas (no hace falta que se frían como en el pisto, sino sólo darles unas vueltecitas).
  3. Añadimos el calabacín y el tomate, ajo, sal y pimienta recién molida.
  4. Con las hierbas hacemos un atadillo y lo ponemos encima.
  5. Se tapa la cazuela y se puede meter al horno o hacerlo al fuego. Yo lo suelo hacer en el fuego, lentamente para que las verduras suelten todos sus jugos y quede verdaderamente jugoso y sabroso. Tardará alrededor de una hora, pero si queda como demasiado jugo, destapad unos minutos la cazuela para que se evapore el caldo y quede más concentrado.
  6. Este guiso de verduras puede tomarse caliente pero en verano está mejor templado o frío, tanto como primer plato o como acompañamiento. Y aún mejor si lo hacéis de un día para otro.

Cocina Pasión

Ensalada de champiñones

ENSALADA DE CHAMPIÑONES CRUDOS

Hoy os traigo una receta fresca y veraniega, muy sencilla de preparar y con muy pocos ingredientes.

Diréis que parece un plato que lo tiene todo y tenéis razón porque esta “Ensalada de champiñón crudo” resulta un buen  entrante o un buen complemento para otro plato..

En realidad los champiñones no están del todo crudos ya que los dejamos macerar con el limón y el aceite y más bien podría decirse que se trata de un carpaccio de champiñones.

Esta es una de las muchas recetas de ensaladas que hago en verano. Las he ido recopilando a lo largo de todos los veranos de mi vida y las voy variando cada temporada, pero hay algunas que siempre repito y ésta es una de ellas. Saqué la receta hace muchos años de una de las revista s de cocina que tenía mi madre por casa aunque en aquel momento no se solían poner los champiñones crudos.

Os invito a probarla. Seguro que se convierte también en una de vuestras “fijas”.

INGREDIENTES (4 personas)

400 grs. de champiñones

3 c soperas de zumo de limón

8 c soperas de aceite de oliva

1 cebolleta muy picadita

4 lonchas de bacon

Sal y pimienta negra

 Perejil

Cebollino

  1. Limpiarnos bien los champiñones, con un trapo o papel de cocina. No se deben pasar por el agua porque absorben mucha agua. Los cortamos en láminas finas.
  2. Ponemos los champiñones en una fuente con el zumo de limón, el aceite, la cebolleta y la sal y la pimienta.
  3. Tapamos la fuente y dejamos reposar en el frigorífico un mínimo de dos horas.
  4. Posteriormente cortamos las lochas de bacon en tiras y las freímos en una sartén sin aceite hasta que estén tostaditas.
  5. Sacamos los champiñones y le añadimos el bacon, cebollino y perejil picado y rectificamos de aceite, limón y sal si fuera necesario.

Cocina Pasión

Calabacín relleno

Calabacines rellenos de carne y arroz

Hoy he optado por elaborar una receta para todos los gustos para compensar la anterior, “conejo en su guiso”, pues sé que esta carne no es del agrado de algunos paladares.

El “calabacín relleno con carne y arroz” es una receta a la que le tengo mucho cariño porque es una de las primeras que hice. Está en mi recetario hace mucho tiempo; cayó en mis manos a través de una de esos recortables que incluían en las revistas o lo suplementos dominicales que mis padres llevaban a casa, la recorté y la guarde, como hacía con todas. Aún hoy las conservo.

La receta es de Simone Ortega pero no está incluida en su famoso libro “2.080 recetas de cocina”, sino en uno que publicó posteriormente “Nuevas recetas de cocina”.

Estos calabacines son muy sencillos de preparar y permiten aprovechar un resto de carne o pollo asado o hervido. A lo largo de los años los he elaborado con restos de carne del cocido, pollo asado, carne picada, en fin, lo que tengáis en estos momentos en la nevera.

Ingredientes (para 4 personas)

4 calabacines mejor gruesos

200 gramos de restos de carne

4 cucharadas de arroz blanco

Salsa de tomate

Pan rallado

1 cebolla

Aceite de oliva

Sal y pimienta

  1. Limpiamos los calabacines (yo no los pelo) y los cortamos en trozos de 4 cms procurando que los trozos te salgan iguales.
  2. Cocemos  los calabacines durante 10 minutos en agua con sal. Cuando estén, los sacamos y los dejamos escurriendo.
  3. Mientras, picamos la cebolla y la rehogamos con un poco de aceite. Cuando está transparente, añadimos la carne  y el arroz, salpimentamos y retiramos del fuego.
  4. Para rellenar los calabacines, retiramos con una cucharilla la parte de las pipas del calabacín sin llegar al fondo. Ese hueco lo rellenamos con la mezcla.
  5. Ponemos los calabacines en una fuente de horno untada con aceite. Se cubre cada calabacín con una cucharadita de salsa de tomate y se espolvorean con queso rallado. Un chorrito de aceite y al horno, 180ºC, durante 15 minutos o hasta que estén dorados por encima.

La receta es sencilla, pero os aseguro que también muy resultona y un buen entrante para cualquier comida o cena. ¡Os invito a probarla!