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El fracaso existe. Primer intento de pan de pasas y nueces

Intento de pan de pasas y nueces. CP.

Intento de pan de pasas y nueces. CP.

Había pensado subir hoy al blog la receta de “pan de centeno con pasas y nueces” del libro de Anna Bellsolà “Pan en casa, del horno al corazón”, y digo bien, “había”, puesto que no podrá ser: ha sido un fracaso, quizá no rotundo, pero fracaso al fin y al cabo. El pensamiento inmediato es: ¿qué subo hoy al blog?, si la receta prevista no ha salido bien.  Y me dije: pues, el fracaso de la receta porque esto también es una experiencia culinaria, ¿o no?

Hace tiempo, cuando sólo era una lectora empedernida de blogs de cocina y aún no me había lanzado a ser bloguera activa, me quedaba extasiada pensando: “¡Madre mía, qué cosas hace la gente y todas le salen bien!” Pues no, no todas salen bien.

No penséis que iba poco preparada; antes de ponerme manos a la obra me pertreché y leí varios libros de los que tengo como manuales de cabecera. Pero ni por ésas, el exceso de celo y un poco de vaguería propia de los domingos me hizo fracasar (mi hija dice que no he fracasado pero es porque me quiere).

La receta entrañaba para mí una dificultad inicial: nunca había trabajado con harina de centeno. Aun así, tras leerme la teoría tanto en el libro de Anna Bellsolà como en el Xabier Barriga, pensé: “bueno, no tienen por qué salir mal” (sí, confío demasiado en mí misma).

Por supuesto hice todo lo que me decía la receta: pesé los ingredientes, amasé, esperé, formé y horneé. El resultado fueron cuatro panes espesos, secos, con la corteza como una piedra y muy poco levados. En un primer vistazo intenté auto convencerme de que una vez que el pan se enfriase no estaría mal, “es sólo -decía para mí- que los panes con centeno son menos  ligeros” (eso dice la teoría), pero no era así. Cuando se enfriaron casi fue peor y por muy poco no me llevo una mano intentando cortar unas rebanadas, porque atravesar la corteza era más duro que llegar al final del “El Señor de los Anillos”.

No había duda, el pan no había salido tan hermoso, apetitoso e intuyo que tan blandito como aparecía en la receta de Anna Bellsolà que yo había intentado hacer.

Tras los “uy, pues no está tan mal”, “que no, que no, que de sabor está bueno” (eso siempre te lo dicen cuando te ha salido un churro pero no quieren herir tus sentimientos), me puse a hacer lo que tenía que hacer, porque a mí a tozuda y concienzuda no me gana nadie. Para ello, me leí de cabo a rabo los capítulos iniciales sobre la elaboración del pan del libro “Aprendiz de panadero” de Peter Reinhart, lo que no creáis que es tarea ligera, y analicé qué había salido mal.

Os lo expondré aquí porque tal vez así evite que cuando os decidáis a hacer pan, por otro lado unas de las cosas más gratificantes que existen en la cocina pero también de las más difíciles, cometáis algunos de estos errores:

  1. Añadí demasiada harina a la masa: como estaba acostumbrada a la harina de trigo en  la que cuando llegas al punto de equilibrio entre el agua y la harina no se pega a las manos, con el centeno no tuve en cuenta que esta  harina absorbe más agua porque contiene más fibra y por tanto la masa debe quedar un tanto pegajosa. El pan quedó demasiado seco y eso hizo que estuviera duro.
  2. No respeté los tiempos de reposo. Lo dejé descansar demasiado tiempo en el primer levado, era domingo y la siesta era en ese momento más apetecible que dar forma al pan.
  3. El horno: en este caso no fue por pereza sino por exceso de celo. Como quería crear mucha humedad pulvericé el horno demasiadas veces ya con el pan dentro y no tuve en cuenta, porque hasta entonces no lo sabía, que la humedad es necesaria sólo al principio del horneado y no durante todo el proceso. Además, la temperatura de horno estaba demasiado baja, en parte porque abrí la puerta en demasiadas ocasiones para pulverizar. Con la humedad logré que se formase corteza, y qué corteza, necesitamos un machete para llegar a la miga.

Todo esto hizo que el pan no saliese bien. Aun así de las cuatro barras que salieron de la hornada ya han caído dos. La mezcla del centeno, las nueces y la levadura está muy equilibrada y cuando consiga hacer la receta como debe ser va a quedar impresionante.

No os preocupéis, si os he contado el fracaso, cómo no contaros cuando triunfe. Esperadme.

Cocina Pasión

Galletas de dos chocolates. CP

Galletas de dos chocolates

“Pasión por el chocolate” es el nombre de un libro con recetas que tenían como ingrediente principal este tótem de la alimentación o del placer o del deleite. Este libro ya tiene algunos añitos pero recuerdo que cuando cayó en mis manos la primera vez, sus deliciosas fotografías, la lujuriosa composición  del chocolate en todas sus versiones me hizo casi oler los dulces que se presentaban en sus páginas. Confieso que nunca hice una de estas recetas, lo que quería era hojear el libro, para deleitarme con sus dulces y sus recetas. Esto me ratifica en el hecho de que soy una verdadera fan del chocolate, por supuesto, y, sobre todo, de los libros de cocina. A veces incluso me gusta más ver un libro que cocinar una de sus recetas. Cuando cae en  mis manos alguna publicación culinaria ya sea antigua o recién salida de la imprenta, la veo, la manoseo, la releo y durante días la llevo a todos los sitios. En ocasiones, no hago ninguna receta pero, es igual, lo importante para mí es el libro.

Algo parecido he sentido recientemente con “Las recetas de la pastelería Hummingbird. Había oído hablar de él en algún blog y me propuse conseguirlo. Para mi sorpresa fue fácil, y un par de días después lo encontré en una librería cercana a mi casa.  Las fotos que muestra de los dulces que cada día vende en sus escaparates son tan espectaculares que he pasado varios meses deleitándome, pensado: «voy a hacer esto o aquello», sin tan siquiera intentarlo porque a veces es más placentero imaginarlo que llevarlo a cabo. Es como asomarme al escaparate de una pastelería cuando era niña. Me lo comería todo, pero lo verdaderamente valioso era deleitarme a la salida del colegio con cada uno de esos pasteles deliciosos sólo con la vista.

Finalmente hoy ya me he rendido y he decidido preparar alguna de sus deliciosas tentaciones: “galletas de dos chocolates”. Por qué éstas. Porque son de chocolate, porque a mis hijas les encantan las galletas de chocolate, porque me gusta el olor que dejan en la casa mientras se cuecen en el horno, porque siempre apetece una pequeña golosina con el café de media tarde. En fin, porque yo también tengo pasión por el chocolate (y por los libros que hablan de él) y porque también sigo siendo una niña.

Espero…, no, sé que os gustarán.

Ingredientes (para 16 galletas)

50 grs de mantequilla

350 grs de chocolate negro

2 huevos

150 grs. de azúcar moreno

¼ de cc de extracto de vainilla

85 grs de harina

½ cc de sal

½ cc de levadura en polvo

He adaptado la receta a la thermomix porque así es mucho más fácil.

  1. Tamizamos la harina con la sal y la levadura en la thermomix 10 segundos, velocidad 7.  La retiramos del vaso a un cuenco.
  2. Picamos el chocolate durante 3 segundos velocidad 8. Lo retiramos del vaso.
  3. Precalentamos el horno a 170 ºC.
  4. Tomamos 250 grs de chocolate y lo ponemos junto con la mantequilla al baño maría para que se vaya fundiendo. Debemos ir dando vueltas para que quede bien ligada la mezcla.
  5. Mientras se derrite el chocolate, ponemos en la thermomix junto con la mariposa los huevos, el azúcar y la vainilla y batimos 4 minutos, velocidad 3.
  6. Bajamos la velocidad a 2 y seguimos batiendo mientras vamos incorporando la mezcla del chocolate.
  7. Una vez hecho esto y sin dejar de batir añadimos  harina y levadura que teníamos aparte, no de golpe sino en tres tandas. Batimos sólo hasta que quede bien mezclado.
  8. Retiramos la mariposa y añadimos el resto del chocolate picado mezclándolo con la espátula a mano.
  9. Para forma las galletas, preparamos dos fuentes de horno forradas por papel de horno y añadimos una cucharada grande para cada galleta. Dejamos una separación de 6 centímetros entre cada porción con el fin de que puedan crecer sin estorbarse.
  10. Las metemos al horno unos 12 minutos. Sabremos que están porque se cuartean. Tienen que quedar blanditas al tacto, para que una vez frías estén en su punto.
  11. Las dejamos enfriar en una rejilla.

Las galletas resultaron realmente deliciosas, con una textura tierna, como la de un brownie.

Quizá debería aventurarme con otra de estas recetas…

Cocina Pasión

magdalenas de chocolate y naranja

Magdalenas de chocolate y naranja

En cuanto en el cielo aparecen algunas nubes que presagian el mal tiempo, mis hijas aprovechan para convencerme de que hay que hacer un buen chocolate caliente. Les encanta el chocolate recién hecho y les da lo mismo si hace frío o calor. Durante los meses de verano yo me defiendo diciendo que, con la temperatura que hace, es imposible tomarse una taza humeante pero cuando, como en estos días, atisban algo de lluvia, ya no tengo escapatoria. Así que invariablemente en mi casa desayunamos con chocolate los fines de semana de finales de septiembre hasta casi junio. Menos mal que desde que tengo la thermomix se hace sólo.

El pasado domingo tuve que hacerles, sí o sí, unas tazas de chocolate para desayunar y me recordaron que llegaba el tiempo de los bizcochitos, las magdalenas… Para qué demorarlo si a mí también me encanta que la casa huela como un horno de pastelería. Me he puesto manos a la obra y he hecho las primeras magdalenas de la temporada: de chocolate y naranja.

Desde que Xavier Barriga publicó su libro de magdalenas suelo seguir sus indicaciones, proporciones y el tiempo de reposo que recomienda pero voy variando los ingredientes que adornan las magdalenas. Estas últimas las he hecho con chocolate, porque les encanta a las niñas, y al aroma de naranja, porque me gusta a mí, así que he encontrado la combinación perfecta entre mis hijas y yo.

No dejéis de probar unas magdalenas caseras, con su buen aceite de oliva y su azúcar por encima, el mal tiempo es una excusa perfecta.  Sólo tienen un problema: se agotan en el día y tienes que ponerte a hacer más. ¡Qué se le va a hacer!

Ingredientes:

125 gr. de huevo

175 gr. de azúcar

60 ml. de leche.

190 ml. de aceite de oliva

210 gr. de harina de repostería.

La ralladura de una naranja

100 gr. de pepitas de chocolate negro (o con leche si os gusta más)

Una pizca de sal

Un sobre de levadura

  1. Poner la piel de la naranja en la thermomix y batir a velocidad máxima hasta que quede una ralladura fina. Retirar.
  2. Poner la mariposa en la thermomix y echar los huevos y el azúcar. Batir a velocidad 4 durante 6 minutos.
  3. Mientras, mezclamos en un cuento la harina, la sal, la levadura y la ralladura de naranja.
  4. Batir sin tiempo a velocidad 2 e ir incorporando la leche y el aceite a la mezcla de huevo y azúcar.
  5. Retirar la mariposa. Seguir batiendo a velocidad lenta e incorporar poco a poco la mezcla de la harina que habíamos hecho antes.
  6. Parar la máquina e incorporar las pepitas de chocolate con una espátula.
  7. Dejaremos reposar la mezcla varias horas en la nevera. Yo suelo dejarla reposar toda la noche aunque también quedan bien con tan sólo sólo un par de horas.
  8. Precalentamos el horno a 250ºC
  9. Mientras, sacamos la masa de la nevera y la batimos fuerte.
  10. Rellenamos los moldes de magdalenas, pero teniendo en cuenta que tienen que subir.
  11. Metemos las magdalenas al horno y bajamos la temperatura a 210ºC. Suelen tardar unos 15 minutos.
  12. Sacamos del horno tras comprobar que ya están hechas y las dejamos enfriar sobre una rejilla. (Si hay niños en casa esto suele resultar muy difícil).

Una vez frías, nos hacemos un buen vaso de leche y las mojamos con delectación.

Cocina Pasión

financiers de chocolate

Financiers de chocolate de Xavier Barriga

Financiers

Financiers de chocolate

Después de tantos días de no publicar nada no podía llegar aquí con cualquier cosa, por eso os compensaré con la receta de un pequeño bizcochito francés que es una delicia.

Financier, en francés, financiero, en español, es, según dice el “Larousse Gastronómico”, un “pastelito de forma ovalada o rectangular elaborado con una pasta de bizcocho enriquecida con pasta de almendra, mantequilla fundida y claras de huevo”. Los financiers de hoy los he elaborado de chocolate, siguiendo la receta que ha publicado en su libro más reciente Xavier Barriga (“Bollería hecha en casa y con el sabor de siempre”).

Los financiers de chocolate de Xavier Barriga han resultado unos bizcochitos muy delicados y suculentos. Entretienen un poco pero merece la pena, sobretodo cuando, como yo, disfrutas haciéndolos y luego, viendo el resultado.

¡Prepara un café, que están en el horno!

Financiers de chocolate de Xavier Barriga

Ingredientes (para 25 financiers)

220 gr. de chocolate de cobertura

275 ml de nata líquida

100 gr. de azúcar glas

75 gr de harina floja

70 gr. de harina de almendra

8 gr. de levadura química

200 gr. de clara de huevo

110 gr. de mantequilla tostada.

  1. Primero hacemos la trufa: calentamos la nata y antes de que arranque el hervor, la volcamos sobre el chocolate que habremos troceado previamente. Removemos el conjunto hasta obtener una mezcla homogénea que dejaremos enfriar.
  2. Ponemos a calentar la mantequilla a fuego lento y dejamos cocer, sin dejar de remover, hasta que tenga un color dorado, que nos indique se ha tostado (cuidado que no se queme).
  3. Ponemos el resto de los ingredientes en la batidora y dejamos aparte la trufa y la mantequilla. Mezclamos a velocidad media durante 15 minutos. Yo lo hice en la thermomix y lo tuve 15 minutos con la mariposa, velocidad 3 y medio.
  4. Añadimos la trufa y  la mantequilla y seguimos batiendo 10 minutos a la  misma velocidad.
  5. Dejamos reposar la mezcla una hora al menos en el frigorífico.
  6. Mientras, precalentamos el horno a 220ºC.
  7. Vertemos la mezcla en moldes especiales para financiers y los horneamos durante unos 10 minutos. Hay que estar muy pendientes de ellos para que queden secos pero esponjosos.
  8. Desmoldarlos y dejar enfriar sobre una rejilla.

Tened cuidado porque a los niños les encantan y terminan con ellos en una merienda. ¡Luego no digáis que no os avisé!

Cocina Pasión