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Alcachofas a la napolitana. CP

Alcachofas a la napolitana

Las alcachofas son uno de esos productos que cada vez que veo en la verdulería no puedo evitar llevármelo a casa.  Primero caigo en la tentación y, luego, pienso cómo cocinarlas pero, de momento, me las llevo.

Mi inclinación hacia esta verdura con aspecto de cardo se ha acentuado en los últimos años pero creo que está relacionado con mis recuerdos infantiles. Por ejemplo, nadie me ha enseñado nunca a limpiar una alcachofa y, sin embargo, sé hacerlo desde siempre. La primera vez que las compré me puse a deshojarlas y frotarlas con limón como si no hubiese hecho otra cosa en toda mi vida. Pensando en ello, me transporté a las tardes que pasaba en casa de mi abuela, cuando ella limpiaba alcachofas para la cena (cosa que hacía muy a menudo porque eran muy buenas para depurar el organismo, decía) y yo, subida en mi taburete, la veía quitar todas las hojitas, partirlas y frotarlas con limón. De aquellos días se me ha quedado también la costumbre de mordisquear las hojas de la alcachofa mientras las limpio, en el punto justo donde la hoja se une con el corazón, en ese lugar queda un pequeñísimo trozo carnoso que mi abuela me daba a comer mientras pelaba conmigo la flor antes de ponerla en la olla.

Por todo ello era casi inevitable que las alcachofas acabaran gustándome, creo que, aunque no las tuviera mucha afición en el plato, las compraría sólo por el placer de recordar mientras las limpio, aunque la verdad es que luego también me las como.

La última receta que he hecho de alcachofas no era la que hacía mi abuela pero es de esas básicas, minimalistas y verdaderas. Sus ingredientes: alcachofas, aceitunas y alcaparras nos retrotraen a tierras italianas donde la alcachofa es tan apreciada. “Alcachofas a la napolitana” se llama y su realización no puede ser más fácil. Probadla y dejad que los recuerdos de los sabores de la infancia os inunden.

Ingredientes (4 personas)

8 alcachofas

2 dientes de ajo grandes

1 cucharada y media de alcaparras

125 grs. de aceitunas verdes sin hueso

Perejil

Limón

Aceite de oliva

Sal y pimienta

  1. Limpiamos las alcachofas: quitamos todas las hojas exteriores hasta llegar a las que están tiernas, cortamos la parte de arriba de la alcachofa, cortamos el tallo (yo a veces también lo pelo y lo añado al guiso). Troceamos la alcachofa limpia y la vamos echando en un bol de agua donde habremos exprimido medio limón y añadido unas hojas de perejil para evitar que se ennegrezcan.
  2. Partimos también las aceitunas en trozos menudos y escurrimos las alcaparras.
  3. Calentamos cuatro o cinco cucharadas de aceite en una sartén y ponemos los dientes de ajo cortados en trozos grandes. Cuando estén fritos, sin que se tuesten demasiado, los dejamos a parte porque no los vamos a utilizar.
  4. Escurrimos y secamos las alcachofas y las rehogamos en el aceite a fuego fuerte durante unos minutos. Agregamos las alcaparras y las aceitunas, salpimentamos y añadimos medio vasito de agua. Tapamos la sartén y dejamos cocer a fuego muy lento durante media hora o hasta que las alcachofas estén en su punto. Cuando pase el tiempo comprobamos que se haya evaporado toda el agua, si no es así destapamos y subimos el fuego para que se consumo casi por completo.
  5. Espolvoreamos con perejil y servimos.

De verdad os digo, que la combinación de la alcachofa y la alcaparra es perfecta.

Cocina Pasión

Risotto de calabaza y alcachofas. CP

Risotto de calabaza y alcachofa

El arroz, ¡qué pasión! Somos muchos los que consideramos al arroz nuestro alimento favorito: bomba, basmati, thai, carnaroli, arborio, salvaje; en risotto, pilaf, en paella, seco, caldoso, blanco o negro. Me gusta de todas las maneras, a mí y a todos los que me rodean.

El arroz, tan sencillo, tan sofisticado, dulce o salado, se convierte en un plato para salir del paso si lo pones “a la cubana”, o de fiesta, si recordamos cuantos domingos nos hemos reunido toda la familia alrededor de una paella.

Después de esta loa al arroz, qué puedo hacer sino escribir una receta, esta vez de la biblia italiana “Cuchara de plata”: un risotto, meloso y cremoso, con las alcachofas que tanto me gustan y el dulzor de la calabaza. Un risotto de domingo o de celebración.

¡Viva el arroz!

 Ingredientes (4 personas)

 40 gr de mantequilla

200 gr de calabaza

3 alcachofas

1 litro (o algo más) de caldo de verduras

350 gr de arroz (para risotto)

Sal

Pimienta blanca

Parmesano

  1. Troceamos la calabaza. Ponemos la mitad de la mantequilla en una sartén o cazuela y la fundimos a fuego lento. Añadimos la calabaza y la rehogamos 5 minutos. Añadimos cinco cucharadas de agua, salamos, tapamos y la dejamos cocer a fuego muy lento 20 minutos hasta que esté tierna.
  2. Mientras, vamos limpiando las alcachofas, dejamos sólo el corazón y lo partimos en octavos. Lo añadimos al guiso y dejamos que siga cociendo otros 10 minutos.
  3. Ponemos a calentar el caldo de verduras.
  4. Pasados los 10 minutos, aplastamos la calabaza con un tenedor y añadimos el arroz, sal y pimienta recién molida y damos unas vueltas, hasta que el arroz quede empapado de los sabores de la alcachofa y la calabaza.
  5. Añadimos un primer cazo de caldo caliente y lo vamos removiendo hasta que se absorba del todo. Seguimos añadiendo caldo y removiendo hasta que veamos que el arroz está en su punto (entre 15 y 18 minutos, aproximadamente, aunque no es un tiempo fijo).
  6. Cuando esté hecho, añadimos el resto de la mantequilla y servimos junto al queso parmesano para que cada uno se sirva a voluntad.

No olvidéis un buen vino blanco. ¡Hoy es día de fiesta!

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