Diplomático de moka y praliné. CP

Diplomático de moka y praliné de avellanas

Diplomate de moka. Dicho así nos suena a un postre francés extremadamente difícil. Según el Larousse Gastronómico, “diplomático” es una tarta o pastel que se forma en un molde con la superposición de bizcochos remojados en  almíbar perfumado. El conjunto se pone en el frigorífico y luego se sirve desmoldado. Dicho en español, una tarta de galletas de toda la vida lo que pasa que en francés suena mucho más elegante y difícil.

Por qué cuento todo esto. Porque lo más importante en la cocina, como en muchas otras cosas, es lanzarse. Hay que medir primero los riesgos claro (¿quién viene a cenar, por ejemplo?), pero qué hubiera sido de mí si no hubiera perpetrado aquellos “scones” que me empeñé en hacer con sólo 13 años y que mi madre guardó como pisapapeles o para lanzarle a algún ladrón que se atreviese a entrar en casa. Tras el fracaso y las risas que pasamos mi madre, mis hermanos y yo, vinieron los reintentos y  los siguientes fracasos hasta que llegué a los pequeños aciertos. No hay que desanimarse, ni marcarse metas demasiado fáciles, hay que intentar saltar siempre desde un poco más alto.

Os aseguro que no es el caso del “Diplomático de moka y praliné de avellanas”, si buceáis en la receta veréis que es bastante más fácil de lo que parece por el pomposo nombre. Es además una estupenda tarta de cumpleaños si queréis dar una sorpresa con algo distinto y elaborado por nosotros. Yo la hice para el cumpleaños de mis hijas y hasta ellas, que no prueban las tartas, tomaron un trocito.

Poneos manos a la obra y ya me diréis.

Ingredientes (para una tarta de 25 cm de diámetro)

120 gr de avellanas

7 cucharadas soperas de azúcar

500 ml de nata para montar

400 ml de leche

5 cucharadas de café instantáneo

Bizcochos de soletilla o galletas de bizcocho

  1. Lo primero que vamos a hacer es el praliné de avellanas, para ello tostamos ligeramente las avellanas y las frotamos entre las manos para quitar toda la piel que quede adherida a los frutos.
  2. Metemos la nata un ratito en el congelador para que esté muy fría y el bol donde la vayamos a batir, en el frigorífico. Así montará más fácilmente.
  3. Ponemos 5 cucharadas de azúcar en una sartén para hacer un caramelo. Cuando esté fundido y tostado, añadimos los avellanas enteras, revolvemos para que se caramelicen y lo dejamos enfriar sobre una bandeja que habremos cubierto con papel de horno. Una vez frío, lo partimos trozos, reservando unas cuantas avellanas enteras para el adorno de la tarta. El resto, lo metemos en la batidora y lo reducimos a polvo. Reservamos.
  4. Ahora haremos la crema de café. Sacamos la nata y el bol de la nevera.  Montamos la nata con las varillas (en thermomix poner la mariposa y batir a velocidad 3 y medio observando continuamente para que no se nos haga mantequilla, eso también me pasó en otra ocasión). El punto justo será cuando la varilla deje un surco permanente en la nata.
  5. Tomamos 3 cucharadas de leche templada añadimos 3  cucharadas de café instantáneo y disolvemos bien. Incorporamos esta mezcla junto con el azúcar restante, 2 cucharadas colmadas,  a la nata. Removemos hasta que quede bien mezclado.
  6. Disolvemos el resto del café (2 cucharadas) en la leche que teníamos aparte.
  7. Cogemos el molde de corona desmontable. Lo que vamos a hacer ahora es ir cubriendo este molde con los bizcochos remojados. Primero mojamos el dorso del bizcocho en la leche con el café, sin que llegue a empaparse demasiado porque si no la tarta se desharía. Es  mejor que queden más bien tiesecitos. Ponemos una capa completa en el fondo, procurando que quede bien cubierto aunque para ello tengamos que romper algunos bizcochos.
  8. Sobre los bizcochos extendemos una capa fina de crema de café y luego espolvoreamos con praliné. Seguimos así hasta conseguir el grosor deseado (yo hice tres capas).  Terminamos con una capa de crema y reservamos el resto para finalizar la tarta.  Metemos la tarta en la nevera varias horas. Se puede hacer el día anterior y luego terminarla antes de servir.
  9. Cuando vayamos a servir, desmoldamos, cubrimos toda  la tarta con la crema reservada, espolvoreamos praliné y adornamos con las avellanas que habíamos guardado.

Esta tarta se puede congelar y servirla en verano como tarta helada. Ya sabéis que el café helado es una delicia. ¡Que la disfrutéis!

Cocina Pasión

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